El crecimiento explosivo en el uso de la semaglutida, comercializada popularmente bajo los nombres de Ozempic y Wegovy, para el control crónico del peso tuvo una consecuencia colateral imprevista: un aumento drástico en las llamadas a los centros de control de intoxicaciones en todo Estados Unidos. Lo que inicialmente se introdujo en el mercado como un tratamiento para la diabetes tipo 2 pasó a ser un fenómeno masivo para la pérdida de peso, exponiendo una alarmante necesidad de mejorar la educación de los pacientes sobre cómo administrar el fármaco de forma segura. Con un nuevo lanzamiento en Argentina, se amplían las opciones de medicamentos que ayudan a bajar de peso La radiografía de un salto estadístico sorprendente Antes del año 2021, los centros de control de intoxicaciones norteamericanos solían atender una cifra estable de entre 1.000 y 1.500 casos anuales relacionados con los agonistas del receptor de GLP-1. Sin embargo, la tendencia cambió de manera radical a mediados de ese año, coincidiendo con la aprobación del medicamento por parte de la FDA para el control del peso. Para el año 2023, las centrales de emergencia registraron un pico superior a las 8.000 llamadas anuales, posicionando a la semaglutida de forma increíblemente dominante por encima de otros medicamentos.
Errores de dosificación: el boom de Ozempic y Wegovy disparó las llamadas a los centros de intoxicaciones
Un estudio reveló que las consultas por emergencias asociadas a la semaglutida se multiplicaron drásticamente tras su aprobación para bajar de peso. Los científicos advierten que la falta de educación del paciente provoca sobredosis accidentales totalmente evitables.










