Hace tiempo que los m�dicos vienen advirtiendo de que, sin negar los beneficios de los f�rmacos GLP-1 (la familia de Ozempic), no se trata de un pinchazo milagroso y este tratamiento debe asociarse siempre a cambios en los estilos de vida, especialmente la alimentaci�n y la actividad f�sica. Estamos tan obsesionados con la cifra que marca la b�scula que a veces olvidamos lo m�s importante: perder peso no implica tener menos enfermedad cardiovascular. Y un nuevo estudio viene a confirmar que la conversaci�n sobre estos tratamientos no deber�a centrarse �nicamente en los kilos perdidos.El trabajo, liderado por Kailei Nong, del Centro Conchrane China en la Universidad de Sichuan, muestra que el f�rmaco que consigue una mayor reducci�n de peso no coincide necesariamente con el que dispone de mayor evidencia para reducir infartos, muertes o proteger el ri��n. El estudio, que es el an�lisis comparativo m�s amplio publicado hasta la fecha, se�ala tambi�n que los agonistas del GLP-1 m�s eficaces para perder peso son tambi�n los que con mayor frecuencia provocan efectos adversos e interrupciones del tratamiento.Un equipo internacional de investigadores de China, Canad� y varios pa�ses europeos publica en The British Medical Journal (BMJ) una revisi�n sistem�tica y un metaan�lisis en red que re�ne los resultados de 262 ensayos cl�nicos aleatorizados con cerca de 100.000 participantes y compara 19 tratamientos farmacol�gicos para la obesidad, tanto ya comercializados como en desarrollo con seguimientos de entre 12 y 172 semanas.En comparaci�n con las intervenciones basadas �nicamente en cambios en el estilo de vida, los agonistas de nueva generaci�n obtuvieron las mayores reducciones de peso al cabo de aproximadamente un a�o de tratamiento. La tirzepatida encabez� la clasificaci�n con una p�rdida media del 14,9% del peso corporal, seguida muy de cerca por el f�rmaco en investigaci�n CagriSema (14,8%). El an�lisis tambi�n deja en buen lugar el efecto reductor del peso de la semaglutida oral: la versi�n oral de Wegovy aventaj� al inyectable (10,9% versus 9,8%) y al tambi�n oral orforglipron (9,9%), no disponible en Europa a�n, solo en EEUU.Los autores destacan que varios tratamientos actualmente en investigaci�n, entre ellos retatrutida, ecnoglutida y mazdutida, tambi�n pueden producir reducciones del peso similares o mayores a los f�rmacos ya comercializados, pero advierten de que la evidencia disponible sigue siendo de baja o muy baja.Con respecto al efecto de los GLP-1 frente a la obesidad, el an�lisis tambi�n analiza la composici�n corporal. En este apartado, la tirzepatida consigui� la mayor reducci�n de masa grasa (25,7%), aunque tambi�n se asoci� a la mayor disminuci�n de masa magra (8,3%). Aunque este hallazgo no implica necesariamente una p�rdida de m�sculo funcional, refuerza el creciente inter�s por evaluar la calidad de la p�rdida de peso m�s all� del n�mero de kilos.El metaan�lisis tambi�n incorpora indicadores de adiposidad central, como el per�metro de cintura, un marcador estrechamente relacionado con el riesgo cardiometab�lico. En este apartado, los tratamientos que lograron una mayor p�rdida de peso, encabezados por tirzepatida y CagriSema, tambi�n obtuvieron las mayores reducciones de la circunferencia abdominal.Efecto en enfermedad cardiovascularEl beneficio demostrado por estos agonistas frente a la enfermedad cardiovascular no discurre en paralelo a su efecto frente a p�rdida de peso. Aunque la tirzepatida lidera la p�rdida de peso, la semaglutida subcut�nea (inyectable) contin�a siendo el tratamiento con la evidencia m�s s�lida sobre beneficios cardiovasculares. Fue el �nico f�rmaco asociado a reducciones estad�sticamente significativas de la mortalidad por cualquier causa (19%), el infarto de miocardio (28%) y la insuficiencia cardiaca (57%).La tirzepatida tambi�n mostr� una importante reducci�n del riesgo de insuficiencia cardiaca (51%), aunque los autores recuerdan que existen menos ensayos espec�ficamente dise�ados para evaluar su efecto protector frente a eventos cardiovasculares.Con respecto a la enfermedad renal, de nuevo la semaglutida subcut�nea fue el �nico f�rmaco asociado con una reducci�n de la progresi�n renal. Los investigadores consideran que este resultado probablemente refleja la escasez de estudios centrados en enfermedad renal, m�s que la ausencia de un posible efecto protector.Otro de los hallazgos llamativos es que ninguno de los medicamentos produjo mejoras cl�nicamente relevantes en la calidad de vida, pese a la magnitud de la p�rdida de peso observada. Los autores plantean que las escalas utilizadas podr�an no ser lo suficientemente sensibles para captar estos cambios o que las mejor�as percibidas por los pacientes sean m�s discretas de lo esperado.Mayores efectos adversosEl trabajo confirma adem�s una tendencia ya observada en estudios previos: los tratamientos m�s eficaces para reducir el peso corporal tambi�n suelen asociarse a una mayor frecuencia de efectos adversos gastrointestinales y a un mayor riesgo de abandono del tratamiento, un aspecto que debe tenerse en cuenta al valorar su utilizaci�n en la pr�ctica cl�nica.Pese a la amplitud del an�lisis, los investigadores piden interpretar los resultados con cautela. Muchos de los ensayos incluidos tuvieron una duraci�n inferior a un a�o; algunos de los f�rmacos m�s prometedores, como retatrutida, mazdutida o CagriSema, todav�a cuentan con evidencia limitada; y numerosos estudios no fueron dise�ados para evaluar eventos cardiovasculares, mortalidad o enfermedad renal. Adem�s, la certeza de la evidencia var�a considerablemente entre los distintos tratamientos.En conjunto, los autores consideran que este trabajo ofrece la comparaci�n m�s completa y actualizada de los medicamentos disponibles y de las nuevas terapias para la obesidad. A su juicio, los resultados respaldan que la elecci�n del tratamiento debe individualizarse en funci�n del perfil cl�nico de cada paciente, equilibrando la magnitud del beneficio esperado, la calidad de la evidencia disponible, los posibles efectos adversos, la carga terap�utica, el coste y las preferencias de cada persona."Este estudio representa un paso importante para proporcionar informaci�n comparativa que sirva de base a las conversaciones entre pacientes y profesionales sanitarios sobre los tratamientos farmacol�gicos para la obesidad en un panorama terap�utico que evoluciona con rapidez", se�alan Hamlet Gasoyan y Michael Rothberg, de la Cl�nica Cleveland (Ohio, Estados Unidos), en un editorial que acompa�a al estudio en The BMJ."Hay que interpretar los resultados con cautela. La mayor�a de los ensayos fueron relativamente cortos y no estaban dise�ados para detectar infartos, mortalidad o enfermedad renal. Estos beneficios necesitan a�os de seguimiento y aparecen sobre todo en pacientes que ya tienen un riesgo cardiovascular elevado. Por tanto, el estudio no demuestra que los f�rmacos carezcan de beneficio cardiovascular, sino que para muchos de ellos todav�a no disponemos de evidencia suficiente. Adem�s, el riesgo cardiovascular no depende solo del peso perdido, sino tambi�n de la edad, las enfermedades previas, la mejor�a de la glucosa, la presi�n arterial y los l�pidos, y posiblemente de efectos espec�ficos de cada medicamento", se�ala en declaraciones a Science Media Centre (SMC) Jos� Pablo Miramontes Gonz�lez, especialista del servicio de Medicina Interna del Hospital R�o Hortega (Valladolid).Para Jos� M. Ordov�s, investigador s�nior en el Centro de Investigaci�n Jean Mayer USDA sobre Nutrici�n Humana y Envejecimiento y profesor de Nutrici�n y Gen�mica en la Escuela de Ciencias y Pol�ticas de Nutrici�n Gerald J. y Dorothy R. Friedman, ambos de la Universidad Tufts (EEUU), "el estudio encaja con lo que ya sab�amos: algunos f�rmacos producen p�rdidas de peso importantes, pero perder peso no significa autom�ticamente mejorar todos los aspectos de la salud. La b�scula cuenta una parte de la historia, pero no toda".Tambi�n en declaraciones a SMC, Ordov�s indica: "Que el perfil cardiovascular mejore poco puede explicarse porque el riesgo cardiovascular depende de muchos factores adem�s del peso: presi�n arterial, glucosa, l�pidos, inflamaci�n, edad, enfermedad previa, dieta, actividad f�sica y masa muscular. Adem�s, un a�o puede ser poco tiempo para detectar beneficios claros en eventos cardiovasculares". Y remata: "En resumen, estos f�rmacos son una herramienta importante, pero no una soluci�n m�gica. En obesidad el �xito no deber�a medirse solo en kilos, sino en salud, funci�n y calidad de vida".
Comparativa de los f�rmacos de la familia de Ozempic: los m�s eficaces para perder m�s peso provocan efectos adversos con mayor frecuencia
Hace tiempo que los m�dicos vienen advirtiendo de que, sin negar los beneficios de los f�rmacos GLP-1 (la familia de Ozempic), no se trata de un pinchazo milagroso y este...








