Cada pocas semanas, sale un estudio que habla sobre un nuevo beneficio de los medicamentos de la familia del Ozempic, que, aunque en un primer momento se indicaron para tratar la diabetes tipo 2, actualmente, su uso más extendido es el de actuar frente a la obesidad. Sin embargo, un análisis publicado este miércoles muestra que estos fármacos no son una solución mágica y que, a pesar de la considerable pérdida de peso, la mayoría de estos tratamientos contra la obesidad no mejoran significativamente la calidad de vida y pocos muestran beneficios cardiovasculares al cabo de un año. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron los resultados de 262 ensayos con 99.791 pacientes, que evaluaron 19 fármacos para la obesidad, con un seguimiento de 12 a 172 semanas. Estos son ensayos controlados aleatorios que comparan uno o más medicamentos con cambios en el estilo de vida, placebo u otro fármaco. Entre ellos, análogos de GLP-1 como la semaglutida —principio activo de Ozempic, Wegovy o Rybelsus— y la tirzepatida. En el artículo, publicado este jueves en The BMJ, los investigadores analizaron en los más de 250 estudios los posibles beneficios (el peso corporal, la masa grasa y la calidad de vida) y los potenciales perjuicios (cambios en la masa magra, eventos adversos gastrointestinales, trastornos relacionados con la vesícula y fatiga). La principal conclusión es que ningún fármaco redujo de forma convincente problemas cardiovasculares, insuficiencia renal ni mostró mejoras clínicamente importantes en la calidad de vida. Los medicamentos contra la obesidad más eficaces Los científicos también resaltan qué fármacos han conseguido mayor pérdida de peso, en comparación con los cambios en el estilo de vida solos: la mayor después de un año fue con tirzepatida (14,9%) y CagriSema (14,8%), seguidos de semaglutida oral (10,9%), orforglipron (9,9%), semaglutida subcutánea (9,8%) y fentermina-topiramato (8,1%). Sobre los medicamentos emergentes, como retatrutida, ecnoglutida y mazdutida, inciden en que mostraron "grandes" efectos en la pérdida de peso, pero la evidencia es de baja o muy baja certeza. Esto no es todo. Una mayor pérdida de peso se relacionó "sistemáticamente" con mayores tasas de efectos secundarios, así como de interrupción del tratamiento. Por ejemplo, la tirzepatida redujo la masa grasa en mayor medida, con un 25,7%, pero también la masa magra, hasta alcanzar el 8,3%. Los beneficios de la semaglutida Otro de los aspectos destacados es que la semaglutida subcutánea, es decir, con un pinchazo, fue el único fármaco con una reducción de muerte por cualquier causa (19%), infarto de miocardio (28%) e insuficiencia cardíaca (57%). Sobre este último aspecto también destaca la tirzepatida, con la que se consiguió una reducción del 51%. Aunque en estos casos se destacan los resultados cardiovasculares de estos dos medicamentos concretos, la conclusión general del estudio es que solo algunos de estos medicamentos muestran beneficios cardiovasculares al año del tratamiento, en contra de lo que se podría pensar al relacionar menos peso con menor riesgo cardiovascular. Sin embargo, José M. Ordavás, investigador sénior en el Centro de Investigación Jean Mayer USDA sobre Nutrición Humana y Envejecimiento, recuerda que depende de muchos factores además del peso, como la presión arterial, la edad, la inflamación, la actividad física... "Además, un año puede ser poco tiempo para detectar beneficios claros en eventos cardiovasculares", añade en declaraciones a SMC. El también profesor de la Universidad Tufts insiste en que estos fármacos son una herramienta importante, "pero no una solución mágica", y defiende que en obesidad, el éxito debe medirse no solo en kilos, sino en salud, función y calidad de vida. Como toda investigación, los científicos relatan las limitaciones del trabajo, que resumen en que la mayoría de los ensayos tuvieron un seguimiento relativamente corto, lo que limita las conclusiones sobre la seguridad a largo plazo, calidad de vida y los efectos sobre la salud cardíaca y renal. A todo esto se le suma que la evidencia sobre varios de estos tratamientos nuevos fue escasa, a la par que poco concluyente. TE PUEDE INTERESAR José Pablo Miramontes González, médico internista en el servicio de Medicina Interna del Hospital Río Hortega (Valladolid), invita a interpretar los resultados con cautela, precisamente por uno de estos motivos: la mayoría de los ensayos analizados fueron relativamente cortos y no estaban diseñados para detectar infartos, mortalidad o enfermedad renal. Además, insiste en que los beneficios necesitan años de seguimiento y aparecen sobre todo en pacientes que ya tienen un riesgo cardiovascular elevado. "Por tanto, el estudio no demuestra que los fármacos carezcan de beneficio cardiovascular, sino que para muchos de ellos todavía no disponemos de evidencia suficiente", apunta. "La ausencia de una gran mejoría media en calidad de vida también puede explicarse porque se combinaron escalas muy diferentes y porque los efectos adversos, la fatiga o la pérdida de masa muscular pueden contrarrestar parte del beneficio percibido", ahonda Miramontes a SMC. Los científicos, por su parte, sostienen que este estudio representa un "paso importante" para proporcionar información comparativa para que pacientes y médicos hablen sobre los tratamientos para la obesidad, en un momento en el que hay tantas opciones.
Pinchazo de los 'ozempic': el estudio que revoluciona todo lo que creemos saber sobre los fármacos milagro contra la obesidad
El análisis se ha basado en 262 ensayos con cerca de 100.000 pacientes que evaluaron 19 medicamentos para perder peso








