La última transmisión en vivo realizada por Tomás Rebord se convirtió en uno de los episodios más comentados del universo del streaming nacional al producirse en medio de la crisis que atraviesa Blender. Lejos de adoptar un tono confrontativo o de convertir el espacio en un descargo lleno de estridencias, el periodista optó por una puesta en escena irónica y con una estética similar al de los guerrilleros yihadistas comandados por Osama Bin Laden. La transmisión estuvo dominada por un encuadre fijo, iluminación tenue y un ambiente prácticamente desprovisto de otros elementos distractores, privilegiando la palabra y el humor con doble sentido del conductor con su audiencia.

A lo largo de la emisión, el conductor expuso su mirada sobre el momento que atraviesa el proyecto del que formó parte y dedicó su intervención a explicar cómo vivió los acontecimientos de las últimas semanas. "Bienvenidos, por primera vez, a nuestro ground zero", señaló Rebord y aclaró: "Es el día después de un atentado. No se pone más bajo que esto. Esta es nuestra peor hora formal y oficialmente. Le doy la bienvenida a todas las personas que están viendo esta transmisión cien por ciento clandestina".

Durante el vivo también hubo espacio para agradecer el acompañamiento permanente de la comunidad que siguió sus proyectos desde sus inicios. El presentador insistió en la importancia del vínculo construido con la audiencia a lo largo de los últimos años y transmitió la idea de que el respaldo de los espectadores constituye el principal capital de cualquier propuesta de streaming. Esa apelación constante a la comunidad terminó marcando el ritmo de una emisión que, más que un descargo, funcionó como una reflexión sobre el presente de los medios digitales y sobre la relación entre los creadores de contenido y sus públicos.