Actualizado Jueves,

julio

12:40L a vista panor�mica de Bilbao es una de las m�s famosas en el territorio nacional. El Guggenheim se alza alto e irreverente sobre la gran mayor�a de edificios, con Puppy y Mam� vigilando sin descanso los accesos al museo. Cualquier gu�a tur�stica recomendar�a tambi�n el Estadio San Mam�s, la casa del f�tbol en la capital vizca�na, el Casco Viejo y hasta la Alh�ndiga de Bilbao. Un plan m�s detallado podr�a llegar a incluir el Parque Rep�blica de Abando, un paseo verde que desde hace poco m�s de un mes est� m�s lleno de lo normal. La raz�n tiene que ver con la instalaci�n de arte que decora su colina m�s alta. All�, en medio de los �rboles y de las fuentes, de los bancos y de las aceras, una estructura vallada llama la atenci�n.Cinco tonalidades de verde, morado, e incluso marr�n conforman la reciente escultura jard�n de la artista Ghada Amer ( Egipto, 1963). Se trata de 15 esqueletos de acero corten que en su interior almacenan algunos de los vegetales aut�ctonos de la ciudad. Por separado son solo formas, aunque juntas ganan coherencia y convierten el mensaje resultante en un ecosistema vivo dentro del coraz�n de Bilbao. 15 letras -y la tilde final-, y tres palabras que revelan el t�tulo de la obra: Esto nos salvar�. Un nombre potente, sin duda. �Es una reflexi�n, porque nos hace preguntarnos qu� es eso que nos va a salvar�, describe Ana Serratosa, la galerista a cargo de la instalaci�n.�Antes hac�a bordados y cuando me propusieron hacer algo en el exterior me pregunt� por lo que una mujer podr�a hacer fuera y pens� en un jard�n�. Esta vez es la propia Ghada Amer quien responde. Es as� como surge la idea, pero tambi�n como un homenaje a los tesoros del medio ambiente. �La vida en la ciudad cada vez es m�s f�cil y solemos olvidarnos de c�mo cosechar nuestra propia comida�, dice. Su proyecto, entonces, se articula como un di�logo con la sociedad y una invitaci�n a pensar en la naturaleza, en la comunidad y en esa vuelta al origen. �La ciudadan�a debe saber que nos salvar� la tierra, nos salvar�n el cuidado y el cambio en nuestros h�bitos�, resume Serratosa.En un mundo donde todo se olvida, la artista apuesta por avisar sobre los peligros del futuro en una instalaci�n que combina gastronom�a, arte y conciencia social a raudales. �Cultivar es realmente muy dif�cil, aunque la gente no respeta a los que lo hacen. Si algo pasara ahora en el campo todo el mundo morir�a. La comida no crece en el supermercado�, explica la creadora de la obra. Ni que lo diga. La instalaci�n lleva m�s de un mes cosech�ndose gracias al mantenimiento diario, y evolucionando d�a a d�a ante los ojos de los vecinos de la zona. Y es que la elecci�n de la capital vizca�na no ha sido aleatoria, y la exposici�n -que antes se ubicaba en Valencia por su tradici�n hort�cola- decidi� trasladarse a Bilbao por el mismo motivo: �Es una ciudad que est� muy sensibilizada con la agricultura, pero tambi�n con el arte�, indica la galerista.Vista a�rea de la instalaci�n 'Esto nos salvar�', de Ghada Amer.MORGANAmer insiste en la importancia de una instalaci�n as�. Y por eso Bilbao no ser� la �ltima ciudad en ser testigo de esta iniciativa. �No respetamos la naturaleza. Mira el cambio clim�tico. Y todo por el dinero. Ni tan siquiera comemos productos locales�, se�ala. Es as� como el cogollo verde, la lechuga roble roja, las zanahorias y hasta la escarola y las remolachas aparecen juntas en un solo espacio. �Guindilla de Ibarra, cebolla de Zalla y hasta pimiento de Gernika completan la instalaci�n, todo con productos muy propios del Pa�s Vasco�, explica Serratosa, la encargada de haber elegido los vegetales que formar�an cada letra. �Bueno, yo es que soy de Egipto. Claro que no voy a imponer qu� hortalizas se deben elegir�, justifica Amer. No eligi� las verduras, reitera; pero lo que s� ide� fue el orden ascendente de las letras en la instalaci�n, afirma Serratosa: �La artista lo planea de esa forma para darle m�s movimiento. Al final es un recorrido hasta llegar a ese �ltimo acento, hasta el final de la reflexi�n�.Con los alimentos ya maduros, lo �nico que faltaba era un final apote�sico que completara la experiencia. �Vemos crecer las plantas cada d�a y despu�s de todo el esfuerzo de sembrar, de regar, de cuidar, llega el d�a de alegr�a: la recolecta gratuita en la que participa toda la ciudadan�a�, afirma Serratosa. Tras la llegada de los vecinos, cesto en mano, prestos a llenar la despensa de productos ecol�gicos, la estructura buscar� una nueva ubicaci�n. Su mensaje, no obstante, permanecer�: �La Tierra nos da sus frutos�, confirma la galerista. Pero solo si se cuida.