España ha vuelto, 16 años después, a unos cuartos de final de un Mundial. Lo ha hecho además con un estilo reconocible y, pese a no haber mostrado aún su mejor versión, dejando claro que es un equipo que puede competirle de tú a tú a cualquier selección. Soñar con una segunda estrella en la camiseta es lícito.Las dudas del estreno ante Cabo Verde quedan muy atrás. Fueron días de una cierta tensión y algo de malestar en los jugadores, que no entendían la falta de confianza en un equipo que ya demostró, cuando ganó la pasada Eurocopa en 2024, su calidad y competitividad.Esta selección sabe manejar a la perfección los tiempos de cada partido. El balón siempre está, en la mayoría del tiempo, en los pies de los jugadores españoles –incluso ante futbolistas de mucha clase como los lusos– y hay paciencia para esperar el momento para asestar el golpe. Sucedió así ante Uruguay en la fase de grupos y también ante Portugal, con dos victorias por la mínima ante equipos de mucho tronío.Si un aspecto destaca especialmente es la fiabilidad atrás. Se defiende con el balón en la mayor parte del tiempo –algo que ya hacía la selección campeona del mundo en 2010–, pero cuando toca replegar, se está haciendo a la perfección. La pareja formada por Pau Cubarsí y Aymeric Laporte no para de recibir elogios, especialmente el joven central del Barça, que ha disipado algunas dudas que había sobre su rendimiento. Marc Cucurella mantiene su rendimiento de élite y Pedro Porro le ha ganado la partida a Marcos Llorente y se ha consolidado en el once. El resultado: cero goles encajados, un dato brutal con cinco partidos jugados.Y en el campo, hay un líder claro: Rodri Hernández. El Balón de Oro de 2024 arrancó con dudas por sus recientes problemas físicos, pero su rendimiento ha ido a más y ante Portugal ofreció un clinic sobre lo que debe hacer un centrocampista para gobernar un partido. A su lado, a Pedri le está costando algo más, mientras que Dani Olmo está brillando, Fabián es muy fiable y Mikel Merino es la carta decisiva desde el banquillo.En ataque, Mikel Oyarzabal lleva cuatro goles y, sin el lesionado Nico Williams, Álex Baena está respondiendo. Ferran Torres jugó su mejor partido ante los lusos con una asistencia clave... y aún falta la eclosión de Lamine Yamal.El Mundial de la superestrella del Barça no está siendo malo, pero tampoco brillante. Llegó muy justo de preparación física y poco a poco trata de coger su mejor forma, aunque la dificultad de los partidos no lo facilita. Ante Austria ya fue de los mejores –hasta recibió el MVP del partido– y ante Portugal no paró de intentarlo ante un hueso como Nuno Mendes. Eso sí, aún falta su día, ese encuentro en el que sea la indiscutible figura. Con eso, España pasará a ser una de las grandes favoritas para levantar la copa.Por último, mención especial para Luis de la Fuente. No acertó el primer día y ha sabido rectificar después y ser decisivo con sus cambios. El siguiente rival es Bélgica y, de pasar, esperarían Francia o Marruecos como último obstáculo antes de la final. Un camino duro, pero nadie dijo que fuera a ser fácil.
Un muro infranqueable, un líder absoluto, un grupo espectacular... y en espera de Lamine Yamal: una España que sueña con todo
La fiabilidad es la seña de identidad de una selección española que todavía no ha encajado ni un gol en todo el torneo.










