27/06/2026 04:51 Actualizado a 27/06/2026 15:41 Sin la majestuosidad de Francia. Sin siquiera mostrar su mejor versión. Pero con una eficacia indiscutible. Con la fuerza de ser más que una selección, un equipo. Concediendo muy poquito atrás y a la espera de que Lamine Yamal coja el turbo y de que Nico Williams tenga un papel más relevante. España ha cumplido con el objetivo en una primera fase en la que no ha transmitido un fútbol como para tirar cohetes pero en la que ha avanzado con una precisión matemática. En Guadalajara le esperaba una Uruguay de cuerpo a cuerpo, de rompe y rasga, de pierna fuerte y de más de una y de dos patadas a destiempo.La famosa garra charrúa pasada por el laboratorio del Loco Bielsa, aferrado a su nevera como si fuera a repartir helados en primera línea de playa. Pero el argentino nunca ha sido de regalar nada. Ante sus conjuntos hay que exprimirse y no arrugarse. No lo hizo España pese al pressing box uruguayo, al más puro estilo Getafe, con la permisividad de un árbitro sin autoridad.En este contexto, siempre se destaca el papel de los delanteros. Esos detalles de Lamine Yamal, el gol de un dinámico Baena, los desmarques de Oyarzabal…pero el equipo de Luis de la Fuente llega a los cruces con ningún gol en contra. Por eso cabe subrayar el rendimiento de la pareja formada por Pau Cubarsí y Aymeric Laporte y también de Unai Simón, que ha respondido a la confianza absoluta del seleccionador. Son un ejemplo de las señas de identidad de España hasta el momento.Canobbio fue expulsado por esta dura entrada a Cubarsí Raquel Cunha / ReutersEspaña pasa sin encajar ni un solo gol a la espera de encontrar la mejor versión de sus figurasSeguros y sin complicarse con la pelota, concentradísimos, rápidos al corte, impecables por arriba y solventes en el cuerpo a cuerpo. El púber Cubarsí todavía tiene 19 años aunque forme parte ya del mobiliario del fútbol español. Pocos centrales en el mundo son tan completos, desde luego ninguno a esa edad. Con la compañía de un experto Laporte, hombre de la confianza total de De la Fuente, la selección española está construyendo su Mundial desde los cimientos defensivos y el espíritu colectivo. Algo que ha sido básico teniendo en cuenta que sus extremos voladores, capitales en la consecución del título en la Eurocopa 2024, aterrizaron en la cita recuperándose de sendas lesiones. La noticia más buena para España es que puede hacerlo mucho mejor.