Ángel Simón se ha llevado las manos a la cabeza al abrir determinados cajones de Indra. Según indican fuentes internas de la compañía de defensa, el nuevo presidente de la multinacional controlada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha contratado a un reconocido bufete catalán para investigar ciertas partidas de gastos de la anterior cúpula directiva, liderada por Ángel Escribano y José Vicente de los Mozos, al tiempo que ha encargado a McKinsey diseñar el nuevo plan estratégico. Según estas fuentes, Simón se ha puesto en manos de Maluenda, una firma especializada en "asuntos complejos del ámbito económico y de los negocios, que a menudo se entrelazan con delitos de otra índole, como el de las relaciones familiares con incidencia penal". El bufete está dirigido por Andrés Maluenda, que en su día formó parte del equipo que llevó la defensa de Sandro Rosell, expresidente del FC Barcelona, por presunto blanqueo de capitales. Maluenda cuenta con un área específica de Forensic Investigations o investigaciones internas en compañías para descubrir algún tipo de delito o comportamiento irregular. Ese es el mandato recibido por Simón, que, desde que se hizo cargo de la presidencia el pasado 2 de abril, ha advertido de posibles gastos irracionales y no justificados. Por ello, eliminó a cerca de una veintena de consultoras que tenía contratadas su antecesor, quien se rodeó de numerosos asesores durante el escaso año y tres meses que estuvo al frente de Indra. Para su encargo, Maluenda cuenta con letrados expertos en derecho penal económico, penal de empresa y compliance. Pero, además, el bufete trabaja en estrecha colaboración con abogados laboralistas, peritos informáticos, peritos económicos, investigadores privados y expertos en reputación digital y mediática. Algunos de los directivos de Indra que han sido interrogados se han visto sorprendidos por la agresividad verbal y del conocimiento de ciertos datos personales, que en teoría deberían ser privados. TE PUEDE INTERESAR Simón quiere pasar página a la etapa anterior de los Escribano. Pero sin dejar de ser estricto y pasar por alto posibles actuaciones sospechosas. Como publicó El Confidencial en octubre del pasado año, determinados accionistas y consejeros de Indra fueron investigados, como ocurrió con SAPA Placencia, dueña del 8% del capital, propiedad de la familia Aperribay. Los empresarios vascos, que se opusieron a la fusión con Escribano Mechanical and Engineering (EM&E), compañía de los hermanos Escribano, descubrieron un dosier con tres documentos en los que se detallaban muchos detalles personales y se criticaba con dureza la presunta delicada situación financiera de su corporación. Un asunto por el que los Aperribay preguntaron a Ángel Escribano, que les negó cualquier vinculación con ese expediente. El informe había sido distribuido por un asesor del presidente. McKinsey, al rescate A la par de esta investigación, Simón ha firmado ya el contrato de asesoramiento con McKinsey, que se encargará del nuevo plan estratégico. La multinacional estadounidense releva a Boston Consulting Group (BCG), que era la firma de cabecera de Escribano y de los Mozos. El nuevo presidente paralizó la actualización de la hoja de ruta 2026-2030 que ya tenía elaborada BCG y que iba a presentarse el pasado mes de mayo. Ahora, ha encargado a David González, socio de confianza de McKinsey, con el que ya trabajó cuando presidía Agbar, diseñar el nuevo plan estratégico. Según anunció en la reciente junta general de accionistas, el lanzamiento será a finales de año y no en octubre, como indicó cuando se hizo con la presidencia. Una fecha que se aproximará en el tiempo a la celebración de las elecciones generales, las cuales podrían condicionar el futuro de Indra al ser el Estado dueño del 28% del capital. Ángel Simón se ha llevado las manos a la cabeza al abrir determinados cajones de Indra. Según indican fuentes internas de la compañía de defensa, el nuevo presidente de la multinacional controlada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha contratado a un reconocido bufete catalán para investigar ciertas partidas de gastos de la anterior cúpula directiva, liderada por Ángel Escribano y José Vicente de los Mozos, al tiempo que ha encargado a McKinsey diseñar el nuevo plan estratégico.