Indra vive un 'impasse' mientras aterriza su nuevo consejero delegado, Josep Maria Recasens, cuya incorporación oficial se ha retrasado hasta finales de mes hasta cerrar su salida de Renault. Mientras tanto, Ángel Simón, el presidente no ejecutivo, está tratando de ordenar lo que dejó su antecesor, Ángel Escribano, que sigue intentando empujar la fusión con su empresa Escribano Mechanical and Engineering (EM&E), a la que el Gobierno asestó un duro golpe la semana pasada. El Ministerio de Industria ha dejado fuera a la empresa de los Escribano del contrato para la fabricación de camiones militares por 1.000 millones de euros. Una exclusión que se produce después de que los empresarios madrileños vendiesen a principios de mayo su 14,3% del capital de Indra, operación que se produjo tras la destitución, el pasado 1 de abril, de Ángel como presidente de la compañía nacional de defensa. Sin embargo, los Escribano siguen tratando de retomar la fusión con Indra, mientras los inversores empiezan a mirar con recelo al sector militar, tras los decepcionantes resultados de Rheinmetall, el gigante europeo del sector. El índice Stoxx Europe Targeted Defense ha caído un 15% desde los máximos de enero, cuando Estados Unidos declaró la guerra a Irán, y la multinacional alemana se ha hundido un 30% desde los máximos de septiembre de 2025. ¿El motivo? La dificultad de trasladar a la cuenta de resultados los contratos millonarios concedidos por los gobiernos del Viejo Continente por falta de capacidad productiva. Un problema que ya está viviendo Indra y, sobre todo, EM&E, que no deja de ser un pequeño taller de Alcalá de Henares respecto a sus comparables europeos. Las adjudicaciones históricas a ambas empresas se han contabilizado hasta ahora como un activo. Pero, en caso de no poder entregar a tiempo los pedidos, serán un pasivo, como sospechan los inversores, lo que golpea de lleno las valoraciones de las empresas de defensa. Airbus y Thales también han decepcionado al mercado en la presentación de sus primeros resultados trimestrales de 2026. Morgan Stanley ha rebajado desde "comprar" a "neutral" su recomendación sobre el sector. Por ello, los Escribano ya han trasladado que estarían dispuestos a rebajar la valoración de EM&E para su fusión con Indra, desde los 2.300 millones que pedían hace apenas tres meses a unos 1.800 millones. A su vez, los hermanos Ángel y Javier han iniciado conversaciones con otras compañías de tamaño similar para comprarlas y ganar en capacidad de producción, utilizando los cerca de 200 millones de euros netos que ganaron con la venta de su 14,3% de Indra. Sin embargo, los dueños de algunas de estas empresas no están por la labor, por cómo fueron tratadas cuando los Escribano presidían Indra, desde donde, con el mandato del Gobierno de crear un campeón nacional, forzaron a muchas a colaborar a riesgo de ser estranguladas en sus márgenes. Pero, según fuentes próximas a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), dueña del 28% de Indra, la fusión no está encima de la mesa. Simón está centrado en acabar con las guerrillas de la etapa reciente, con espionaje incluido, y su mirada está más en buscar oportunidades corporativas en Europa que de verdad ofrezcan capacidad de producción. Algo de lo que adolece EM&E, que tampoco tiene fábricas suficientes para ejecutar los 7.000 millones concedidos a dedo desde Moncloa cuando los empresarios eran los elegidos de Manuel de la Rocha, la mano derecha de Pedro Sánchez para asuntos económicos. De hecho, el relevo de José Vicente de los Mozos como consejero delegado en favor de Recasens se debe a que Simón ha querido acabar con la turbulenta etapa previa y empezar un nuevo capítulo. En este sentido, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha trasladado a De los Mozos que el Gobierno no tenía nada en contra de él, que le agradecía el esfuerzo, pero que su salida fue una petición expresa de Jordi Hereu, ministro de Industria, de acuerdo con el nuevo presidente, que exigió una persona de su entera confianza. Indra celebra el próximo 30 de junio la junta general de accionistas, momento en el que se confía que ya esté incorporado Recasens, que inicialmente lo iba a hacer el próximo miércoles. Simón le está esperando para dibujar el nuevo comité de dirección, del que saldrán los ejecutivos considerados próximos a Escribano, algunos de los cuales ya no están participando en la preparación del nuevo plan estratégico. Indra vive un 'impasse' mientras aterriza su nuevo consejero delegado, Josep Maria Recasens, cuya incorporación oficial se ha retrasado hasta finales de mes hasta cerrar su salida de Renault. Mientras tanto, Ángel Simón, el presidente no ejecutivo, está tratando de ordenar lo que dejó su antecesor, Ángel Escribano, que sigue intentando empujar la fusión con su empresa Escribano Mechanical and Engineering (EM&E), a la que el Gobierno asestó un duro golpe la semana pasada.
Indra y los Escribano, ahora o nunca, tras la intervención de Jordi Hereu
Los hermanos buscan la fusión urgente con la empresa nacional de defensa ante el riesgo de que los millonarios contratos concedidos desde Moncloa se conviertan en un lastre






