“Hola, soy Nicole Ndongala, de la República Democrática del Congo. Te invito a conectarte con mi personaje en este juego. Salí huyendo de la guerra que tuvimos en el 98, pero hoy soy la directora general de la Asociación Karibu y una de las mujeres referentes africanas. Mujer migrante, mujer refugiada. Te invito a que tu camino sea de éxito. Sígueme”. Esta es la presentación de uno de los ocho personajes de Refugio, el juego de mesa (Sugaar Editorial) que conciencia sobre migración.

Lo hace a través de las estrategias que han de aplicarse en cada partida, al cooperar con el resto del grupo y gestionar los recursos que propone. Su mecánica permite ver el mundo a través de los ojos de quienes escapan de la guerra, de la persecución por motivos políticos, religiosos, de género u orientación sexual, entre otros, para buscar lo que todo ser humano merece: seguridad, dignidad y el derecho a reconstruir sus vidas.

“La pregunta inicial fue pensar si podía mezclar lo lúdico con lo social. Hablar del fenómeno migratorio, que fuera entretenido y permitiera reflexionar a la vez”, explica su director, David Expósito: “Generalmente el juego de mesa es algo muy alejado de la realidad cotidiana, que no está mal que los haya de gatitos o zombis, pero me generaba inquietud que no lo hubiera del ecologismo, el cambio climático o las migraciones”.