"Vives bien, disfrutas, paseas, ríes… Pero no sabes qué va a ocurrir mañana". Sentada en el paseo marítimo de Cádiz, Sofiia Krasnozhen reflexiona sobre cómo ha cambiado su vida. Esta joven ucraniana nunca imaginó que se vería obligada a abandonar su casa; pero la invasión de su país por parte de Rusia la llevó a tomar la difícil decisión de emigrar a España. Su testimonio ha quedado recogido en Al sur de ninguna parte, un documental que se acaba de estrenar en Prime Video y que pretende despertar conciencias. Con la historia de Sofiia y la de otros cinco inmigrantes, este trabajo busca la empatía del espectador y que se pregunte: "¿Qué harías tú si te vieras en una situación límite?".Durante una hora, las palabras de Sofiia se entrelazan con las de Dethie Sarr y Amy Thiam, ambos senegaleses; Yousouff Touré, procedente de Mali; Patricia Morela, venezolana, y Murad, refugiado sirio. Cada uno tiene un motivo para haber salido de su país. Muchos de los que llegan lo hacen por cuestiones económicas, pero muchos otros buscan también protección. "En Siria ser homosexual es una sentencia de muerte", lamenta por ejemplo Murad. A Dethie lo echaron de casa y fue agredido por sus propios familiares por no acatar las costumbres locales. Y Patricia fue víctima de violencia de género en un sistema que no la defendió."Queremos que la gente se acerque a historias de personas que viven con nosotros. Son nuestros vecinos. Se suele hablar de grandes cifras pero es mucho más fácil empatizar con ellos si les ponemos cara y nombre a los números. Y queremos que esa gente se plantee qué harías tú si en el lugar en el que has nacido no tuvieses ninguna expectativa, o si por razones culturales, religiosas o de orientación sexual te vieses en peligro. Todos haríamos lo que fuera para buscar una vida mejor", asegura Nico Recover al otro lado del teléfono. Él es el director de este proyecto independiente que ha creado junto al guionista Fer Barrientos y para el que han contado con la productora Bdelta films.La idea surgió de un reencuentro, el del guionista con Patricia Salieto, profesora de español en la delegación de Movimiento por la Paz (MPDL) en Cádiz. "La conocía de cuando éramos pequeños y llevaba 30 años sin verla. Coincidimos para tomar algo y me contó cosas del centro, lo que hacían… Me pareció tan interesante que vi claro que había que acercárselo a la gente", recuerda este gaditano. "Además pretendemos que se conozca la labor de los trabajadores sociales", añade en otra entrevista telefónica. Por eso, esta profesora también aparece en el largometraje. Lo hace junto a Cristina García, Andrés Toledo y Vicente de Mingo, todos ellos miembros de MPDL, una ONG que ha ayudado a muchos inmigrantes a formar parte de una sociedad que de primeras les es ajena, e incluso hostil."El título Al sur de ninguna parte se apoya en varios de los pilares narrativos del documental. Por un lado, es un guiño a la película El viaje a ninguna parte, algo que nos parecía interesante, y por otro lado, refleja muy bien que estas personas, cuando llegan a España, se quedan muchas veces en un limbo, a ojos de la sociedad, y a nivel legal. Están aquí pero no pueden trabajar, en muchos casos no son reconocidos como ciudadanos de primera, y quedan desamparados y en tierra de nadie. La referencia al sur viene de que lo grabamos todo principalmente en Cádiz y en El Puerto de Santa María, y también en Sevilla", explica el director.El largometraje se estrenó precisamente en Cádiz hace justo un año y antes de su llegada a Amazon se ha proyectado también en Santiago de Compostela, Logroño, Almería y Madrid, donde además de poder verse en los Cines Embajadores, abrió la XVII edición del Ciclo de Cine por la Paz. Asimismo recibió una mención honorífica como Mejor Película en el V Festival de Cine Independiente de Sevilla y obtuvo tres candidaturas en los XIII Premios Blogos de Oro del Cine Español Independiente: a Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Guion. A ello se suma haber formado parte de la selección oficial de varios festivales, tanto dentro como fuera de España: desde Bilbao a la India, pasando por México y Perú."Estamos muy orgullosos y emocionados de lo que hemos conseguido con un trabajo que hemos hecho con mucho cariño. Y para mí, que siempre llevo a Cádiz por bandera, es muy bonito que mi ciudad la vean millones de personas", afirma el guionista. "Hemos intentado sacar lo mejor con todo nuestro esfuerzo y saber que le llega al público y que está gustando es una alegría tremenda. Estar en Amazon nos abre la puerta a una audiencia potencial de millones de espectadores", coincide el director.Con una estética muy cinematográfica, este trabajo presenta localizaciones tan gaditanas como la cámara oscura de la Torre Tavira, el Museo Casa de Iberoamérica o el Castillo de San Marcos de El Puerto. Pero también lleva al público hasta la frontera de Argelia con Marruecos, al Sáhara o a la ciudad ucraniana de Odesa. Algunas de esas imágenes fueron grabadas por los propios protagonistas durante su trayecto hasta España y otras han sido aportadas por el documentalista Alfonso Domingo. Entre ellas impacta la de un camión sobrecargado de personas mientras cruza el desierto. "Es un vídeo de 2005. Alfonso y su equipo estaban grabando un documental sobre otro tema en el Sáhara cuando se encontraron con aquel camión lleno de inmigrantes. Se bajaron, les pidieron agua, medicamentos… y después siguieron su camino", cuenta el director.Al sur de ninguna parte expone así el peligroso viaje en el que muchas de estas personas se embarcan. Habla también de las mafias que se aprovechan de su vulnerabilidad. Pero ante todo pretende aportar un punto de vista positivo. "Te cuentan lo que han sufrido pero sobre todo lo que están haciendo ahora o lo que les gustaría hacer. Aprendes mucho de ellos porque han dejado su vida atrás y solo miran al futuro. Te enseñan que no te aferres al pasado y que seas valiente. Te están contando cosas muy duras. Hay gente que ha estado a punto de morir. Amy, por ejemplo, que estaba embarazada, estuvo andando por el desierto… Pero no se quedan estancados en eso. Se centran en lo bonito que tienen ahora, en lo bien que los han tratado y en que quieren salir adelante. Y es lo que queríamos reflejar", señala el guionista. "Me quedo con su dignidad y su resiliencia", agrega."Estoy orgullosa de lo que he logrado, de hacer las cosas bien. Soy otra Patricia diferente a la que llegó", incide la mujer venezolana mientras la graban en la cocina del restaurante en el que trabaja. Porque los planes y los sueños de estas personas pasan por tener un empleo, aprender a conducir, la reagrupación familiar, poder abrir un negocio propio, estudiar… en definitiva, por integrarse. "Por mucho que tengan otra cultura, otro idioma… todo el mundo busca lo mismo: estabilidad, una familia, un trabajo, poder formarse…", apunta en otro momento del documental Cristina García, trabajadora social de MPDL. Y apostilla: "Que se tome conciencia de que esto nos puede pasar a cualquiera". Ahí vuelve a resonar la reflexión de Sofiia: la vida se puede truncar en un instante y nadie está libre de verse en algún momento Al sur de ninguna parte.