Ramón Campos llevaba tiempo viendo al mismo hombre a la puerta de un supermercado de Madrid. Cada semana, en el mismo lugar, un migrante senegalés vendía ejemplares de La Farola. Un día decidió acercarse y hablar con él. Le contó que en Senegal había trabajado como marmolista, pero que en España nunca había encontrado una oportunidad para dedicarse a su sector. A Campos, productor de series como Las chicas del cable, Fariña o El caso Asunta, algo le hizo clic al escuchar su historia: alguien con ese oficio podía encajar perfectamente en un departamento de arte de cualquier rodaje.PublicidadDe aquella conversación nació en 2022 Futuro Audiovisual, una iniciativa impulsada de la mano de Bambú Producciones que busca abrir las puertas del sector audiovisual a personas migrantes en situación de vulnerabilidad.Muchos trabajadores ya tenían las capacidades necesarias, solo les faltaba esa vía de acceso a la industria. "El problema no era la falta de talento, sino que muchas veces ese potencial permanecía invisible. Estas personas no reflejaban en su currículum todas las habilidades que tenían, porque estaban orientadas a sectores como hostelería o construcción porque había más oportunidades laborales para ellos. Pero tenían unas capacidades que enjaban a la perfección como perfiles técnicos y auxiliares en los rodajes", explica Teresa de la Peña, coordinadora del proyecto.A través de entrevistas individuales y grupales comenzaron a detectar perfiles con experiencia en carpintería, pintura, construcción, logística o costura que podían desenvolverse perfectamente en departamentos de arte, producción o vestuario. La iniciativa se organiza en dos ramas, Bambú Producciones realiza las contrataciones y Futuro Audiovisual se encarga de identificar y acompañar a las personas candidatas a través de ONG. Además, se encargan de que antes de pisar un set haya un periodo de adaptación en preproducción. "Los rodajes son entornos muy exigentes, donde todo sucede a gran velocidad. Por ello, se incorporan varias semanas antes del inicio del rodaje, para que puedan familiarizarse con el equipo, ir cogiendo ritmo y entender cómo funciona todo", señala.Cuatro años después del nacimiento del proyecto, este ya ha creado trayectorias profesionales. Futuro Audiovisual ha acompañado hasta ahora a 29 personas en formaciones y rodajes. Uno de esos rostros es el de Abou Conde, natural de Guinea Conakry, que lleva nueve años viviendo en España. Llegó al proyecto gracias a un compañero de trabajo de su mujer. "Mi mujer me comentó que un compañero suyo estaba buscando gente para un rodaje y decidí probar en audiovisual para ver qué tal", recuerda.PublicidadSu primera experiencia fue como auxiliar en el departamento de arte en una serie de Bambú Producciones que se estrenará próximamente. "Fue una muy buena etapa. Tenía compañeros que me ayudaron en todo lo que necesitaba y cada día iba entendiendo más las cosas", explica a Público.Para Abou, aquel trabajo supuso una gran ayuda en el momento en el que más lo necesitaba, ganando seguridad al verse dentro de una industria en la que nunca se había imaginado trabajando. "El primer día me sentía perdido, pero luego iba mejorando mucho y me daban más responsabilidades. Ahora siento más confianza en mí mismo y a la hora de tomar decisiones. Estoy orgulloso"Aunque actualmente no está trabajando en ningún rodaje, algunos antiguos compañeros ya le han llamado para cubrir pequeños refuerzos y cierres de producción. Así, espera poder seguir abriéndose camino dentro del sector audiovisual. "Es un trabajo que me encanta. He aprendido muchísimo y me gustaría seguir dedicándome a ello".PublicidadEsa continuidad es uno de los grandes objetivos del proyecto, que ya ha logado siete continuidades laborales dentro del sector. "En el sector audiovisual es difícil entrar y sobre todo mantenerse", explica De la Peña. Por eso, después del primer rodaje, el equipo sigue acompañando a quienes muestran potencial para intentar que puedan enlazar nuevas oportunidades dentro de la industria.En muchos casos, como le ha pasado a Abou, son los propios equipos quienes vuelven a contactar con ellos. "Si son resolutivos y funcionan bien, empiezan a crear su propia red. A veces les llaman antes compañeros del equipo que nosotros mismos para otros trabajos o refuerzos. Ese es el objetivo, porque ahí es cuando vemos que realmente se están asentando dentro del sector", señala.Un proyecto en crecimientoFuturo Audiovisual se encuentra ahora en una fase de consolidación. Después de varios años de trabajo sienten que "el modelo funciona" y quieren seguir ampliándolo con "más recursos y formación".Uno de los pilares del proyecto ha sido la formación desarrollada con el apoyo de la Fundación Canal+. "Fue un piloto que se ha convertido en la mejor formación que hemos hecho hasta ahora. Combinaba introducción al audiovisual con formación específica en arte, producción, vestuario y otras competencias transversales. Era una formación muy práctica, basada en situaciones reales de rodaje: pedir una factura, organizar materiales o coordinar tareas. Queríamos que se enfrentaran a dinámicas similares a las que luego se encuentran en el trabajo y fue muy fructífero porque de las 13 personas que se formaron, cuatro ya se incorporaron a un rodaje", explica.El objetivo ahora es consolidar este modelo con varias ediciones anuales y quieren abrir las puertas de las formaciones también a las personas en situación irregular. "No podemos contratarlas, pero sí formarlas. Y si en ese proceso vemos potencial, cuando regularicen su situación intentamos darles oportunidades laborales", señala Del Río."Futuro Audiovisual es un modelo pequeño todavía, pero creemos que puede tener un impacto grande tanto en las personas como en las propias ONG, que empiezan a ver nuevas salidas laborales para sus usuarios", resume.