OpiniónLa solidaridad de los venezolanos dice tanto de su empuje y corazón inmenso, como también de la orfandad estatal en la que se encuentran.CONSULTORA DE COMUNICACIONES, ESCRITORA Y COLUMNISTA08.07.2026 22:01 Actualizado: 08.07.2026 22:01 Jenny se baja del carro con cuatro tanques grandes de agua, varios frascos de champú, acondicionador y tijeras. Con su grupo de estilistas monta provisionalmente una peluquería en uno de los parques donde están los sobrevivientes del terremoto. Lavan las cabezas y cortan el pelo a las personas que se acercan buscando desprenderse del olor a polvo y cemento de los escombros.En otro refugio, actores, músicos y artistas improvisan distintas actividades para entretener a los niños: dibujan, leen cuentos, se inventan una obra de teatro, un circo. Cualquier cosa que logre, al menos por un rato, sacar a los niños del miedo que les quedó pegado al cuerpo. Algunos de esos mismos actores cargan con la incertidumbre de no saber del paradero de algún familiar o amigo. Y, aun así, están ahí haciendo reír a los niños.Un equipo de voluntarios se suma con sus habilidades de reciclaje y costura para transformar la ropa donada en mal estado en colchones y almohadas. Cortan y trituran telas, cosen, ponen botones y cremalleras. En el Táchira, otra costurera ve un video de los fallecidos envueltos en sábanas viejas y decide convertir su taller de ropa interior y uniformes en un taller de bolsas mortuorias. Los muertos merecen un entierro digno.Son los mismos venezolanos los que han estado en todos los frentes ayudando después de la tragedia.Un grupo de chefs cocina arroz y lentejas, prepara arepas con queso y tequeños que luego distribuyen en distintos campamentos y albergues. Trabajan con diferentes organizaciones y cocinan a partir de donaciones de alimentos. Otros se dedican a buscarles un nuevo hogar a los perritos de La Guaira que quedaron solos. Porque en medio de la tragedia humana, los animales también sufren.Hay también una ayuda que se ve menos, pero es igual de importante: los psicólogos que ofrecen apoyo emocional online a las personas afectadas, a los que no pueden dejar de pensar en lo que vivieron, a quienes perdieron a sus seres queridos.Son los mismos venezolanos los que han estado en todos los frentes ayudando después de la tragedia. Trabajan con sus propias manos, ofreciendo lo que cada uno sabe hacer. Quienes deberían estar ahí son las instituciones del Estado, con maquinaria pesada, rescatando a las víctimas, con planes de contingencia que ofrezcan alternativas de servicios a los damnificados. Pero ese no ha sido el caso.La solidaridad de los venezolanos dice tanto de su empuje y corazón inmenso, como también de la orfandad estatal en la que se encuentran. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.