El mensaje comenzó a circular por redes sociales el día después de los terremotos: “¿Quién baja a La Guaira?”. En cuestión de minutos aparecieron decenas de personas dispuestas. Luego cientos. Unos ofrecían camionetas, otros motocicletas, otros comida, agua, medicamentos o herramientas. Para la mañana del 26 de junio ya había largas filas de voluntarios preparando convoyes improvisados hacia la zona más devastada. Tras los dos terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, miles de ciudadanos han organizado una respuesta espontánea para buscar a personas desaparecidas, participar en labores de rescate y distribuir alimentos, agua, medicinas y ropa entre los afectados. También han improvisado redes para trasladar a desplazados, localizar mascotas extraviadas y facilitar atención médica en las zonas más golpeadas. El apoyo y la solidaridad se han extendido por todo el país y han tomado distintas formas en un contexto donde la ONU ha estimado que más de siete millones de personas han sido afectadas por el desastre natural y que hasta ahora las cifras oficiales cuentan con casi 1.500 personas fallecidas y 3.360 personas heridas. En La Guaira, el Estado más afectado por los sismos y donde las autoridades venezolanas estiman que al menos un centenar de edificios colapsaron, cientos de voluntarios llegaron desde Caracas para apoyar las tareas de búsqueda y rescate de personas atrapadas bajo los escombros. Uno de ellos fue el rescatista y arquitecto Francisco Schutte, quien descendió hasta La Guaira con una camioneta cargada de agua, alimentos, medicinas y ropa. “Había un punto de control que inicialmente no nos permitía el paso, pero cuando explicamos que llevábamos ayuda humanitaria nos dejaron continuar”, contó a EL PAÍS en un mensaje de voz. “Lo que encontramos fue mucha gente en estado de shock. Personas que perdieron a sus hijos, a sus parejas, a sus amigos, a sus vecinos. Hay familias que lo perdieron absolutamente todo. Nuestro trabajo fue acercarnos para brindarles comida, apoyo y algo de tranquilidad”.La ayuda también se organiza desde la capital. En el Parque del Este, cientos de motorizados cargan alimentos, agua y medicamentos antes de partir hacia La Guaira. “Todo comenzó por grupos de WhatsApp y redes sociales”, cuenta Aglai Salazar. “Seguimos recogiendo insumos porque todavía hace falta mucho apoyo.” Mientras habla, Aglai está rodeado de más de 300 motos que bajarán en caravana a La Guaira para ofrecer agua, comida y medicamentos. Aunque los voluntarios destacan la coordinación ciudadana, algunos cuestionan el alcance de la respuesta oficial. Juan Morales afirma que en la zona donde colaboró “la presencia del Estado era muy limitada y no estaba destinada a rescatar o ayudar sino a dirigir el tráfico”, mientras otro rescatista, que pidió no ser identificado, asegura haber observado mayor despliegue policial en zonas donde residían funcionarios que en complejos habitacionales populares.Las críticas de voluntarios y afectados contrastan con la explicación que ofrecen los organismos encargados de la gestión del riesgo. En el Parque del Este, en Caracas, Protección Civil y los Bomberos Forestales instalaron una sala situacional y un centro de acopio desde donde coordinan parte de la respuesta nacional. Allí, el general Gutiérrez, primer comandante de los Cuerpos Forestales, defendió la estrategia desplegada tras los terremotos.Según explica, la respuesta comenzó con la activación del sistema nacional de emergencia y una fase de recopilación de información para identificar las zonas más afectadas. “En este momento estamos concentrando los esfuerzos en los dos Estados con mayor impacto y, dentro de ellos, en los edificios y sectores con mayores daños”, señala a este periódico.La coordinación de estas emergencias recae en el Viceministerio para la Gestión de Riesgo y Protección Civil. De acuerdo con los protocolos internacionales de búsqueda y rescate urbano, las primeras horas están dedicadas a la evaluación de daños, la localización de supervivientes y las operaciones de rescate. Solo después comienzan las etapas de recuperación de servicios básicos y reconstrucción.Gutiérrez, que recorrió La Guaira un día después de los sismos, describe la situación como crítica. “Toda emergencia tiene etapas: primero la evaluación de daños, luego la actuación y atención inmediata, y después el restablecimiento de servicios como electricidad y agua. Hoy el foco sigue siendo el rescate y la ubicación de personas”, afirma.El comandante asegura que hay contingentes desplegados en Portuguesa, Cojedes, Yaracuy, Caracas y La Guaira. Sin embargo, en varios Estados o ciudades donde también se reportan edificios colapsados, habitantes consultados afirman que Protección Civil aún no ha inspeccionado las estructuras dañadas. En La Guaira, Gutiérrez señala que los equipos se concentran en Macuto y Catia La Mar, las dos zonas declaradas prioritarias por las autoridades. Sectores como Los Corales o Tanaguarena, donde vecinos reportan graves afectaciones, todavía no forman parte de esas áreas de intervención prioritaria.“En Tanaguarena tenemos varios edificios colapsados. Son los vecinos quienes están excavando con sus propias manos y herramientas. No han venido rescatistas. No ha venido nadie. No hay agua. Tengo un vecino que perdió a 18 familiares. Todos muertos y todavía nada de ayuda ”, explica un vecino que prefiere no revelar su identidad. Recperación de un cuerpo sin vida en un edificio desplomado, en Catia La Mar, este sábado.Chelo CamachoOrganismos de rescate y voluntarios retiran un cuerpo sin vida en Catia La Mar, este sábado.Chelo CamachoEzequiel Frontado observa los cuerpos cubiertos que yacen en el suelo mientras busca a sus familiares desaparecidos, tres días después de los terremotos ocurridos en Catia La Mar (Venezuela), este sábado.