Leanyer Rojas Catia La Mar, La GuairaD. LozanoActualizado Viernes,

junio

08:56Primero el p�nico, luego la desolaci�n y despu�s el desamparo. Habitantes de La Guaira, estado costero destruido por la naturaleza por segunda vez en apenas 27 a�os, clamaron durante todo el jueves para que llegase ayuda desde la capital y el resto del pa�s, ya que ciudadanos, voluntarios, algunos polic�as y bomberos, sin herramientas y m�quinas adecuadas, no se daban a basto para rescatar a las cientos de personas atrapadas en los edificios. Como si se tratara de una reedici�n caribe�a de la tr�gica riada de Valencia, entre los cientos de voluntarios que comenzaron a desembarcar desde Caracas surgi� un eslogan, que muy pronto se hizo popular: "Donde falta gobierno, (lo que) sobra es pueblo", tan parecido al grito valenciano, convertido en lema de rabia, de "s�lo el pueblo salva al pueblo". "�Ah� est� mi nieta con cinco a�os, tapiada", clam� el abuelo a la carrera en Catia La Mar para llamar la atenci�n de los reci�n llegados. No se trataba, ni mucho menos, de un caso aislado. "Siempre he votado por este gobierno y una cisterna (cami�n de bomberos) pueden enviar para que los tapiados no mueran asfixiados", se quejaba angustiado, con el temor de que el incendio que comenzaba devorase los restos de la estructura que fue una vivienda. "Hemos venido a buscar a una familiar y gracias a Dios la hemos encontrado. Ella viv�a en Los Cocos, por Caribe. Se cayeron dos bloques enteros pero el de ella se qued� por la mitad y pudieron salir vivas", se congratul� Joel Parra, de 28 a�os, que se hab�a desplazado desde la capital para la operaci�n rescate. La dimensi�n de la destrucci�n es tal que las propias v�ctimas se sorprenden cuando se desplazan desde sus zonas hacia otros lados del litoral. A la espera de las mismas fuerzas del Estado, cad�veres permanec�an en el suelo, tapado cada uno como buenamente se pod�a, ya fuera con un cart�n, s�banas o trapos. "Lo primero que me impact� fue el nivel de la destrucci�n, la zona est� resumida a ruinas. Por otro lado, el desespero se siente en el ambiente, la gente buscando a sus familiares bajo los escombros, aceras llenas de personas en shock, cad�veres tapados con s�banas", resumi� para EL MUNDO el periodista y exprisionero pol�tico, Gabriel Gonz�lez, que vive en la parte monta�osa del estado. El clamor era generalizado, incluso muchos recordaban la ausencia de los militares, tan presentes en la vida diaria revolucionaria. "El Alto Mando Militar y toda la Fuerza Armada tienen entre sus funciones apoyar al pa�s ante desastres y emergencias. Hasta ahora no se ha visto una verdadera movilizaci�n ni actuaci�n ante esta grave situaci�n que vivimos. Hemos visto familiares, vecinos y rescatistas tratando de salvar vidas con sus propias manos. Las familias afectadas necesitan auxilio inmediato y atenci�n m�dica", protest� a trav�s de sus redes el dirigente opositor Juan Pablo Guanipa, mano derecha de Mar�a Corina Machado en la Plataforma Unitaria. "Ciudadanos comunes ayudando a ciudadanos comunes. Ciudadanos comunes rescatando a ciudadanos comunes. Con las manos. �Para qu� sirve un militar?", se interrog� la escritora Sonia Chocr�n. Desde la residencia Mar Azul, junto al estadio de b�isbol, varios de sus supervivientes han llegado hasta Caribe con la esperanza de que se repita el mismo milagro. "Hemos venido a buscar a mi mejor amigo y el edificio est� totalmente derrumbado. Creemos que muri�", se resign� el cabecilla familiar, que decide por todos partir hacia Caracas. Gonzalo Sosa, de 56 a�os, no sale de su asombro, pese a que vivi� el terrible deslave de 1999, cuando toneladas de barro y gigantescas piedras acabaron con la vida de al menos 30.000 personas. "Aqu�, en Caribe, es donde hay m�s destrucci�n. Pero la tragedia nos persigue por todos lados", concluy� el hombre, devastado, pero convencido de que la onda expansiva no lleg� m�s arriba porque la detuvo la monta�a. "Estos edificios nunca debieron ser reconstruidos aqu�", se quej� una de las mujeres presentes. Hugo Ch�vez, que acababa de entrar al gobierno un a�o antes del deslave, prometi� que levantar�a un Canc�n venezolano en esa parte del pa�s para paliar la gran tragedia. Nada que ver: la reconstrucci�n se realiz� a duras penas, pese a las quejas de los expertos. "Veinte a�os despu�s de lo ocurrido no se han culminado en Vargas (La Guaira) los proyectos de obra requeridos para la prevenci�n de posibles eventos similares en el futuro", advirti� hace a�os uno de los ministros chavistas, Carlos Genatios, unas palabras recuperadas tras la tragedia. "El terremoto no era previsible pero la mitigaci�n de riesgos, la preparaci�n frente a desastres y la institucionalidad de atenci�n a emergencias son inexistentes en un pa�s cuyo estado fue despojado de las capacidades m�nimas de gesti�n de gobierno. La corrupci�n y la incompetencia chavista hoy la medimos en vidas de venezolanos", sentenci� el economista Omar Zambrano.