Las cigüeñas blancas que se alimentan en vertederos presentan un mayor peso corporal y mayores reservas de energía que aquellas que buscan presas de forma natural, aunque esta dieta basada en residuos también podría estar asociada a daños en su ADN y otros efectos negativos para la salud. Así lo recoge The Guardian, que informa sobre una investigación presentada en el congreso de la Society for Experimental Biology, celebrado en Florencia.Según el estudio, los vertederos se han convertido en una fuente de alimento fácil y abundante para estas aves, ofreciéndoles restos de comida humana, carne, insectos, roedores y lombrices. Esta disponibilidad reduce el tiempo y la energía que necesitan para buscar alimento en campos y humedales, lo que podría favorecer la reproducción. Sin embargo, esta 'comida basura' puede afectar a la migración de las cigüeñas, e incluso volverlas sedentarias.Los vertederos contienen plásticos, cables, cristales y metales pesados, elementos que pueden suponer un riesgo para la salud de las aves. Anustup Bandyopadhyay, doctorando de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena y participante en la investigación, explicó para el periódico inglés que el aumento global de residuos está creando nuevas oportunidades de alimentación para la fauna silvestre, aunque las consecuencias para las cigüeñas siguen siendo objeto de debate.El equipo analizó poblaciones de cigüeña blanca en Polonia, donde durante la última década estas aves han incrementado el consumo de alimento procedente de vertederos. A diferencia de otras poblaciones de Europa occidental, la mayoría de las cigüeñas polacas continúa dependiendo principalmente de presas naturales, lo que permitió comparar individuos con distintas estrategias de alimentación.Los resultados preliminares muestran que las cigüeñas que recurren a los vertederos suelen presentar una mayor masa corporal y mayores reservas energéticas. Según Bandyopadhyay, al dedicar menos tiempo a buscar alimento pueden destinar esos recursos a otras funciones, como la reproducción. Además, señaló que estos animales utilizan especialmente los vertederos durante la fase central de la temporada reproductiva, cuando las crías tienen una mayor demanda de alimento.Sin embargo, el estudio también detectó indicios de daños en el ADN asociados a esta alimentación en ejemplares muy jóvenes, cuando los polluelos tenían apenas una semana de vida.La investigación apunta igualmente a que la dependencia de los vertederos podría modificar los patrones migratorios de la especie. De acuerdo con Bandyopadhyay, las poblaciones de la península ibérica han pasado de ser completamente migratorias a ser parcialmente migratorias o incluso sedentarias, debido tanto a unas condiciones meteorológicas favorables como, especialmente, a la disponibilidad de alimento en los vertederos.Por su parte, la ecóloga Aldina Franco, de la Universidad de East Anglia y ajena al estudio, señaló que la investigación aporta información novedosa al analizar el impacto de los contaminantes presentes en estos lugares. La experta comparó estos alimentos con la "comida basura" para las aves, ya que, aunque pueden aportar mucha energía, se trata de comida en descomposición y de baja calidad.El estudio también plantea interrogantes sobre el futuro de estas poblaciones, ya que el acceso a vertederos abiertos está disminuyendo en Europa como consecuencia de los cambios en las políticas comunitarias de gestión de residuos. Esta situación podría afectar al número de cigüeñas, sus desplazamientos y su éxito reproductor.
Alertan sobre la nueva dieta de las cigüeñas: la "comida basura" de los vertederos está afectando a las migraciones y a su salud
El hecho de que encuentren comida fácilmente hace que inviertan energías en otras actividades como la reproducción, sin embargo este tipo de alimentación podría dañar su ADN y afectar a sus procesos de migración.








