En las ciudades, los nidos no siempre están hechos solo de ramas, hojas secas o plumas. A veces aparecen hilos, plásticos, papel, fibras artificiales y otros restos de la vida humana.Entre esos materiales hay uno que llamó especialmente la atención de los científicos: las colillas de cigarrillo. Lo que a primera vista parece basura incorporada por accidente podría tener una función concreta.Un estudio publicado en Biology Letters, de la Royal Society, encontró que gorriones y pinzones urbanos de Ciudad de México usaban filtros de cigarrillos fumados en sus nidos y que ese material se asociaba con una menor carga de ectoparásitos.La clave está en los compuestos que quedan en el filtro después de fumar. Las colillas retienen nicotina y otras sustancias que pueden actuar como repelentes de artrópodos, incluidos ácaros y otros parásitos que viven en los nidos.En la investigación, los científicos observaron que la cantidad de acetato de celulosa procedente de colillas se relacionaba negativamente con la cantidad de parásitos. Además, en pruebas experimentales, los parásitos fueron menos atraídos por trampas con filtros de cigarrillos fumados que por filtros no fumados.El hallazgo se conecta con una conducta conocida en aves: muchas especies incorporan plantas aromáticas a sus nidos, posiblemente por sus efectos antiparasitarios. En ambientes urbanos, donde esas plantas pueden ser menos accesibles y la basura humana abunda, las colillas podrían funcionar como una versión accidental y moderna de ese recurso natural.Pero el fenómeno tiene una cara oscura. Que las colillas ayuden a reducir parásitos no significa que sean beneficiosas sin costo. Un trabajo posterior mostró que los pinzones domésticos pueden añadir colillas cuando detectan parásitos, pero también advirtió sobre posibles daños genotóxicos asociados a ese material contaminado.Por eso, los especialistas evitan presentarlo como una historia simpática de reciclaje animal. Las aves no están limpiando la ciudad ni aprovechando basura inocua: están respondiendo a un ambiente alterado por humanos, con materiales que pueden ofrecer ventajas puntuales y riesgos simultáneos.El caso muestra la enorme plasticidad de algunas especies urbanas. Los pájaros aprenden a vivir con edificios, ruido, tránsito, calor artificial y residuos. En ese contexto, incluso una colilla puede convertirse en parte de una estrategia de supervivencia.Las colillas son una de las formas más extendidas de contaminación urbana. El hallazgo revela ingenio animal, pero también expone hasta qué punto la basura humana ya entró en la arquitectura íntima de la vida silvestre.
Los ecologistas no dan crédito: pájaros reutilizan colillas de cigarrillo para proteger sus nidos
Algunas aves urbanas incorporan filtros de cigarrillo en sus nidos.La explicación no es solo “reciclaje”.













