Lo que antes era un residuo industrial complejo, hoy es un recurso para la arquitectura sostenible. A través de un acuerdo de colaboración, algunos de los catalizadores agotados de los parques energéticos de Moeve, Saint-Gobain Weber los transforman en materia prima para el sector de la construcción.Esta idea de apostar por materiales reciclados como materias primas ya ha dado resultados muy concretos. Desde que ambas compañías comenzaron a trabajar en este proyecto conjunto, en 2022, han conseguido reciclar más de 2.000 toneladas de estos residuos. Con ellos se han fabricado, hasta finales de 2025, unas 88.000 toneladas de morteros utilizados en la colocación de baldosas, así como en el revestimiento y rehabilitación de fachadas, una cantidad de material suficiente como para cubrir las necesidades de rehabilitación de miles de hogares, transformando lo que antes era desperdicio en la piel de nuevos edificios. El proyecto, lejos de quedarse en una prueba aislada, sigue creciendo con nuevos centros de trabajo, donde se están probando nuevas formas de aprovechar estos restos industriales. Esta realidad es el resultado de una estrategia que busca cambiar la forma en que la industria consume recursos. Según explica Mar Perrote, directora de Seguridad, Medioambiente y Calidad en Moeve, el objetivo es "implantar un modelo de consumo circular que minimice el uso de materias primas vírgenes y maximice el aprovechamiento de los residuos dándoles una segunda vida". Comprometidos con la circularidadEstos avances forman parte de la estrategia 2030 ‘Positive Motion’ de Moeve, que contempla que, para finales de esta década, la compañía logre aumentar la intensidad de la circularidad de sus residuos operativos en un 50% (respecto a 2019) en sus grandes centros productivos de Andalucía, ubicados en Palo de la Frontera (Huelva) y San Roque (Cádiz). Por otro lado, y relacionado también con el aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos, se está trabajando en la sustitución progresiva de las materias primas fósiles por fuentes renovables y circulares, con el objetivo de que estas últimas representen hasta el 15% en 2030 (respecto a 2019) de los recursos utilizados en sus centros de producción. Con la vista puesta en el horizonte de 2030, la experiencia la transformación de catalizadores gastados, en materiales de construcción es un ejemplo de cómo la industria está dejando atrás el modelo de "usar y tirar". Al conectar dos sectores tan diferentes, se demuestra que la sostenibilidad depende de la capacidad de crear alianzas que permitan que los recursos circulen, convirtiendo los restos del ayer en la base de las infraestructuras de mañana.