Fundada en Tenerife por Francisco Luque, quien tambi�n es su director creativo, GalloBuey es una joven firma de accesorios de moda sostenibles, est�ticamente impactantes y creados con impresi�n 3D. Sus vol�menes �nicos y geom�tricos no podr�an realizarse con otros materiales y t�cnicas. De ah� su valor exclusivo.

Y ya han subido a la pasarela como aliados de Duyos -la colecci�n de inspiraci�n ochentera Esencias: Eau D'Atelier acompa�� sus looks del desfile O/I 2026-27-, y confirma algo significativo en estos tiempos en los que la tecnolog�a se demoniza, a veces con raz�n: el uso de un recurso digital como la impresi�n 3D no est� re�ido con la calidez y emocionalidad de la artesan�a.Todas las piezas GalloBuey, -bolsos r�gidos o flexibles y pendientes-, se crean de forma local en el taller tinerfe�o de la firma con materiales sostenibles como los biopol�meros biodegradables y los filamentos de origen vegetal derivados del ma�z y la ca�a de az�car. Y en su proceso de producci�n impera la pol�tica de 'residuos cero'.Bolso 'D�diva', 680 euros.GALLOBUEYLa tecnolog�a como aliadaCuando se habla de impresi�n 3D en el mundo de la moda, puede resultar inevitable caer en la tentaci�n de pensar que resulte una forma de crear demasiado industrial, demasiado fr�a. Pero, como explica Francisco Luque, en GalloBuey, "la m�quina no dise�a". Eso es lo primero que hay que entender. "La impresora 3D es una herramienta, como lo fue el telar o la aguja de coser. Lo que da calor a nuestras piezas no es el proceso, es la intenci�n que hay detr�s".Y asegura que todos sus accesorios son resultado de largos procesos creativos artesanales. "Cada forma que sale de nuestra impresora ha pasado antes por cientos de horas de modelado a mano, de preguntarnos qu� queremos que sienta quien la lleva, c�mo va a moverse sobre el cuerpo, qu� historia cuenta". Y apunta: "Nosotros no imprimimos piezas, imprimimos decisiones. Decisiones con carga emocional, referencias culturales y una conversaci�n con el territorio donde nacemos".Cada pieza GalloBuey mantiene el equilibrio entre la precisi�n t�cnica y el alma de lo hecho a mano. La firma no solo propone una est�tica vanguardista, sino que establece un nuevo est�ndar de lujo �tico donde la innovaci�n, canaria en este caso, lidera el cambio hacia una moda m�s consciente. Una demostraci�n de que el futuro de la industria no se encuentra en la producci�n masiva, sino en la personalizaci�n de objetos con historia, prop�sito y un respeto profundo por nuestro entorno natural.Una alianza con la sostenibilidadCuando se habla de conceptos como la moda eco o reciclada (upcycling), suele surgir la duda acerca del impacto verdadero de esos productos. Francisco Luque reconoce que es una pregunta inc�moda necesaria. Y explica que un bolso GalloBuey "empieza con una decisi�n radical: no producimos si no hay demanda. Cada pieza se fabrica en Canarias, con materiales que conocemos y podemos rastrear. Trabajamos con PLA, un biopl�stico de origen vegetal, y con tejidos nobles recuperados o procedentes de residuos textiles de entidades como Ataretaco, que recogen, clasifican y revalorizan lo que el sistema de la moda normalmente tira".En su caso no existen almacenes repletos de producto. Para ellos, el residuo cero no es un eslogan-trampa sino "una limitaci�n que hemos convertido en metodolog�a". Y frente al modus operandi del fast fashion, donde se producen millones de unidades "a precio m�nimo con coste humano y medioambiental m�ximos", GalloBuey produce pocas piezas. Pero con nombre, historia y vida larga, indica su fundador. "Nuestras piezas no caducan en una temporada. Eso, en t�rminos de impacto real, es una diferencia enorme", destaca.Bolso 'Reliquia', 750 euros.GALLOBUEYContra el greenwashing, transparencia e informaci�nQue el m�rketing enga�oso sobre la sostenibilidad abunda en el mundo de la moda es una certeza. Cada vez que hablamos de una firma asociada a etiquetas como lo eco, lo bio o el upcycling, como es el caso de GalloBuey, la sospecha aflora. El uso descontrolado del greenwashing, un concepto que resulta barato y efectivo "poniendo una bolsa de tela y packaging verde", acaba por contaminar la conversaci�n. Tanto que, como lamenta Luque, "cuando una marca habla de sostenibilidad con rigor tiene que trabajar el doble para que le crean".La transparencia radical y la trazabilidad desde la industria de la moda se hacen urgentes y necesarias para garantizar una sostenibilidad real. Decir que se es sostenible no deber�a bastar; hay que demostrarlo explicando aspectos como de d�nde proceden los materiales, c�mo son las condiciones de producci�n, la huella de carbono por unidad o la pol�tica de residuos. "Si no puedes o no quieres mostrarlo, la pregunta se responde sola", apunta Francisco Luque.Cree que, desde los organismos competentes, se necesitan est�ndares claros y vinculantes, no recomendaciones voluntarias. "La Uni�n Europea est� avanzando en esa direcci�n con iniciativas de etiquetado ambiental obligatorio y la directiva de debida diligencia en sostenibilidad. Hay que empujar ese camino, no frenarlo", asegura.Y destaca el valor de los medios de comunicaci�n, "a veces infravalorados", como aliados fundamentales en la labor de informar con honestidad sobre las firmas que son sostenibles de verdad. "Cuando un medio decide contar estas historias con honestidad, hace algo que ninguna ley puede hacer sola: cambia la mirada. Y una persona con la mirada cambiada compra diferente, exige diferente, elige diferente. El greenwashing no teme a las multas tanto como teme a un p�blico que sabe leer entre l�neas. Porque el enga�o s�lo sobrevive donde no se le hace luz". Y concluye: "Por eso, con todo el respeto que os tengo, lo que est�is haciendo hoy aqu� tambi�n forma parte de la soluci�n".