Frente a un panorama pesimista en abril, con posibles escenarios adversos o severos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) habla ahora de “una moderada desaceleración” en las perspectivas de la economía mundial. Los mercados energéticos, perturbados por la guerra de Irán y los problemas en el estrecho de Ormuz, se han normalizado más rápido de lo previsto y el posible retroceso en la expansión se ha compensado por la aceleración del ciclo tecnológico, gracias a los avances en inteligencia artificial (IA) y a su creciente adopción.La previsión del crecimiento mundial, antes las fuerzas contrapuestas de la guerra y la tecnología, se calcula que será del 3,0% en el 2026 y del 3,4% en el 2027. En términos acumulados está casi igual que en abril, cuando el augurio fue del 3,1%. Pero entonces ya hubo un retroceso de dos décimas, por lo que este pronóstico está por debajo del promedio del 3,5% registrado en 2024-2025. Este freno refleja los efectos del conflicto en Oriente Medio.Guerra e IA pugnan en la tendencia del PIBEn las concreciones del documento presentado este miércoles en Washington, España se queda como hace un trimestre. El FMI proyecta un crecimiento del 2,1% y del 1,8% para el 2026 y 2027 respectivamente, los mismos guarismos que en primavera. Esta previsión queda lejos del 3,5% del 2024 y del 2,8% del 2025. Sin embargo, la perspectiva de la economía española para este año se expande más que la media de la zona euro (0,9%, con un retroceso de dos décimas) y es el motor europeo, bastante por delante de Alemania (0,7% para el 2026, con la pérdida de una décima), Francia (0,6%, tres décimas menos) o Italia (0,5%, sin cambios).El crecimiento de Estados Unidos se sitúa en el 2,3% para el 2026, previsión idéntica a la de abril, mientras que China estará en el 4,6%, con una adición de dos décimas.Las proyecciones de los técnicos del FMI parten del supuesto de que la reapertura del estrecho de Ormuz comenzaba a mediados de julio y de que las condiciones volverán gradualmente, en términos generales, a la situación previa al conflicto hacia marzo del 2027.En conjunto, subraya el documento, la economía mundial ha resistido hasta ahora el impacto de la guerra mejor de lo que se temía. Los movimientos y las repercusiones a través de los principales canales de transmisión (los precios de las materias primas, las expectativas de inflación y las condiciones financieras) han sido relativamente limitados.Pero, pese al impacto positivo de la inversión en la IA, con beneficios rápidos y mayor eficiencia, el Fondo advierte de que las expectativas sobre la rentabilidad y las ganancias de productividad asociadas a la inteligencia artificial podrían revisarse a la baja. En ese escenario, la inversión en los sectores más intensivos en tecnología podría contraerse bruscamente, y las elevadas valoraciones bursátiles, especialmente en las economías exportadoras de IA y en los mercados con una alta concentración de empresas tecnológicas, podrían sufrir una fuerte corrección.Como resultado de estos acontecimientos, el crecimiento de la economía mundial en el primer trimestre del 2026 fue superior a lo previsto. La tasa de crecimiento se desaceleró del 3,8% registrado en el cuarto trimestre del 2025 al 3% en términos trimestrales anualizados, frente al 2,7% proyectado en el informe del pasado abril.Tasas de inflación por encima del 4%Parte de este mejor desempeño se explica por el aumento sostenido de la participación de las energías renovables en la producción energética mundial, además del hecho de que muchas economías son hoy menos intensivas en el uso de la energía que hace apenas unos años.Este análisis recalca que la inflación mundial aumentará del 4,1% en el 2025 al 4,7% en el 2026, antes de descender al 3,9% en el 2027. Estas proyecciones, ligeramente revisadas al alza respecto a las de abril, apuntan que “la tendencia de desinflación observada desde comienzos del 2024 se ha estancado”.Se espera que la política monetaria sea menos expansiva, debido a las visibles presiones inflacionarias, combinadas con una desaceleración relativamente moderada de la actividad económica. El punto de partida es que los tipos de interés en la zona del euro y en Estados Unidos se mantendrán. El consejo es que esa política monetaria debe continuar orientada a preservar la estabilidad de precios.Para el Fondo, los riesgos de las perspectivas son más equilibrados que en abril, aunque siguen inclinándose a la baja. La posibilidad de una reanudación del conflicto en Oriente Medio representa un riesgo importante, ya que podría prolongar la volatilidad de los precios de las materias primas, agravar las disrupciones en las cadenas de suministro, elevar los precios y endurecer las condiciones financieras.La fragmentación del comercio internacional podría acelerarse, afectando negativamente a la producción y aumentando la inflación. A ello se suma el riesgo de una corrección de las expectativas impulsadas por el sector tecnológico. El debilitamiento de los márgenes de maniobra de las políticas económicas podría amplificar esos efectos.En el lado positivo, se menciona una normalización de los mercados energéticos más rápida de lo esperado, una inversión tecnológica superior a la que se pensaba, una recuperación de la cooperación internacional que reduzca las barreras comerciales y la aplicación de reformas estructurales que impulsen el crecimiento a medio plazo.Los precios de las materias primas continúan siendo elevados, pero los altos el fuego y un memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos -ahora dinamitado por Trump- han contribuido a moderar los precios desde los máximos alcanzados en abril de 2026. Esto se debe, en buena medida, a que han justificado un ajuste de las existencias para hacer frente a lo que se percibe como una escasez temporal.La energía se ha encarecido aproximadamente un 25% por encima de los niveles previos al conflicto. La curva de futuros del petróleo se encuentra en una situación (backwardation) en la que los precios al contado son superiores a los de los contratos de futuros hasta finales del 2026, en consonancia con las interrupciones del suministro y el aumento del riesgo geopolítico.Aun así, la curva de futuros apunta a un precio medio del petróleo de 78 dólares por barril en el 2026, frente a los 82 dólares por barril contemplados en el escenario de referencia del informe de perspectivas de abril y los 100 dólares por barril previstos en el escenario adverso publicado entonces.El aumento relativamente moderado de los precios mundiales del petróleo refleja que parte de la reducción de los flujos de crudo a través del estrecho de Ormuz ha sido compensada mediante la utilización de las reservas existentes, lo que ha contenido la necesidad de reducir el consumo de petróleo y ha mitigado el impacto de las restricciones de suministro.A partir del informe del FMI, las prioridades de política económica pasan por restablecer la estabilidad de los precios mediante una comunicación clara, la independencia de los bancos centrales y una sólida supervisión financiera.Al mismo tiempo, aconseja que es necesario reconstruir los colchones fiscales y utilizar las herramientas presupuestarias con moderación, recurriendo únicamente a medidas temporales y focalizadas que preserven las señales de precios.
El FMI contrae solo una décima el crecimiento global, al 3%, por un impacto menor de la guerra
El nuevo informe del Fondo Monetario Internacional deja a España con el mismo crecimiento que en abril, el 2,1% en este 2026, pero continúa siendo la mayor expansión de los países de la zona euro











