La economía mundial se enfría mientras el planeta se calienta. La incertidumbre asociada a la guerra en Oriente Próximo ha deteriorado el crecimiento global. El Fondo Monetario Internacional ha vuelto a rebajar, aunque levemente, su pronóstico económico para este año tan solo tres meses después de haber corregido a la baja sus propios cálculos de principio de año. Los economistas del FMI prevén que la actividad global avanzará un 3% este año, medio punto menos que el año pasado, y una décima menos que en el Panorama Económico Mundial (WEO en sus siglas inglesas) publicado en abril. Por el contrario, mejoran las estimaciones para el próximo año hasta el 3,4%, dos décimas más que las proyecciones difundidas hace tres meses. “Esta moderada desaceleración global refleja los efectos de la guerra en Oriente Próximo, compensados en parte por el impulso acelerado del ciclo tecnológico mundial, gracias a los avances de la inteligencia artificial”, señala en la actualización de sus proyecciones económicas publicada este miércoles.El FMI mantiene sin cambios las proyecciones económicas sobre España, con un crecimiento del 2,1% para este año y del 1,8% en 2027. Hace dos semanas, el Gobierno de Pedro Sánchez mejoró sus cálculos sobre el desempeño de la actividad al elevar al 2,6% el PIB esperado para este año. El informe habla de dos fuerzas contrapuestas. La inestabilidad por la guerra en el Golfo Pérsico y las inversiones en inteligencia artificial (IA). El impacto varía considerablemente según la exposición de los países al conflicto y su posición en la cadena de valor tecnológica, remarca. Los países exportadores de energía situados fuera de la zona de conflicto se benefician de condiciones más favorables, como el caso de Estados Unidos, mientras que las economías que están liderando el cambio tecnológico experimentan una mayor actividad, incluso si son importadoras de energías, como los países asiáticos. “Por el contrario, la actividad se debilita en los países importadores de energía con escasa participación en la cadena de valor tecnológica, grupo que incluye a muchas naciones de bajos ingresos“, admite el Fondo.Escalada en el Golfo Pérsico“Existe una gran incertidumbre ante la posibilidad de una reactivación del conflicto en Oriente Medio, lo que podría prolongar la volatilidad de los precios de las materias primas, amenazar aún más las cadenas de suministro, elevar los precios y lastrar las condiciones financieras”, apuntan los funcionarios del organismo multilateral dirigido por Kristalina Georgieva.Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este miércoles desde Ankara, en las que da por “terminado” el acuerdo de alto el fuego con Irán, aumentan los riesgos de que las previsiones del Fondo queden en breve desfasadas si las negociaciones de paz no se reconducen. La escalada de bombardeos entre ambos países de esta semana amenaza con echar al traste los avances en las negociaciones de paz que acercaban una solución al conflicto. “Les hemos dado fuerte”, dijo Trump desde la cumbre de la OTAN que se celebra en Ankara (Turquía). “Para mí, sí, creo que [el alto el fuego] se ha terminado. No quiero tratar más con ellos. Son un montón de basura. Están liderados por gente enferma, y son salvajes, gente violenta. Y, si tuvieran un arma nuclear, la usarían. Por lo que a mí respecta, todo ha terminado. Es una pérdida de tiempo tratar con ellos, son unos mentirosos, están locos”.Las palabras de Trump sirvieron de combustible para los mercados este miércoles: Las Bolsas mundiales se desplomaron y el precio del petróleo se disparó. “La reescalada de las tensiones geopolíticas perjudicaría el crecimiento y agravaría las presiones inflacionarias”, advierte el Fondo.La guerra que Estados Unidos e Israel desataron sobre Irán, con motivos poco convincentes, ha perturbado la economía mundial. Ha abierto un nuevo capítulo en el libro de incertidumbres que vive el mundo desde hace una década. La crisis financiera de Lehman Brothers dejó un reguero de pólvora que ha ido prendiendo a lo largo de los años en oscuros episodios que han dejado un mundo menos predecible y más aislado. El Brexit, el auge de los extremismos y nacionalismos, y la pandemia avivaron las llamas. La crisis energética, la guerra de Ucrania y la espiral inflacionaria que siguió en 2022 sembraron el camino para el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, un movimiento que ha terminado de desestabilizar el mundo con su política arancelaria, antiatlantista y los bombardeos sobre Teherán que no terminan de cesar.El nuevo escenario que se abre en el Golfo Pérsico obliga a tomar las previsiones del Fondo con cautela. El nuevo informe quedará en papel mojado si las declaraciones vertidas este miércoles por Trump abren un nuevo capítulo en la guerra. Las autoridades iraníes han bloqueado durante meses el estrecho de Ormuz, impidiendo el paso de buena parte del petróleo y el gas que necesita el planeta. Tras el acuerdo de paz, se habían reanudado los intercambios y los mercados energéticos volvían a recuperar los precios de antes de los bombardeos. “Un nuevo conflicto se propagaría a través de un aumento adicional de los precios de las materias primas, una volatilidad prolongada, escasez de oferta y presiones sobre los tipos de cambio”.Los economistas del Fondo explican que, si la crisis energética no ha sido más grave durante estos meses, ha sido porque los países desarrollados han liberado sus ingentes reservas de petróleo. Aun así, los precios de la energía son aproximadamente un 25% más altos que antes de la guerra. Y eso que la matriz energética mundial, con más oferta de renovables, ha contribuido a estabilizar los precios. Pero las reservas de petróleo “se acercan ahora a mínimos plurianuales y podrían alcanzar niveles críticos si persisten las interrupciones del suministro o si se intensifica el acaparamiento”. Y avisan: “Si se percibe que el choque se repite o se vuelve más permanente, la disposición a absorberlo mediante el uso de inventarios podría disminuir” y disparar la tensión sobre los precios energéticos.Dificultades para controlar los preciosA pesar de este paulatino enfriamiento de la economía mundial, el Fondo expresa su preocupación por el estancamiento del proceso desinflacionista que comenzó a principios de 2024. El organismo con sede en Washington advierte de que la inflación general mundial escalará hasta el 4,7% este año, tres décimas más de los cálculos de abril y seis décimas más que el año pasado, para descender al 3,9% en 2027. El Fondo deja un mensaje cargado de significado. “Las prioridades de política económica consisten en restablecer la estabilidad de precios, respaldada por una comunicación clara, la independencia de los bancos centrales y una sólida supervisión financiera”, advierte. Si alguien leyera entre líneas, podría interpretar que ese mensaje está dirigido a Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, quien ha llegado al cargo defendiendo la necesidad de tipos de interés más bajos, aun cuando persisten las presiones inflacionistas, y ha expresado su intención de recortar las exposiciones públicas y comunicados de la Fed, así como de eliminar las orientaciones prospectivas que daban pistas sobre los próximos movimientos del banco central.