La evolución del conflicto en Oriente Medio es la principal preocupación para la economía mundial, según señala el FMI en sus previsiones de julio publicadas este miércoles. Tras la firma de un acuerdo de paz en junio y la reactivación del tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, las palabras de Trump dando por finalizado el entendimiento con Irán han hundido las bolsas y disparado el petróleo un 5%, haciendo que el aviso del FMI cobre especial vigencia. El cierre de la principal vía de tránsito de petróleo y gas a nivel mundial durante casi cuatro meses ha elevado los precios energéticos aproximadamente un 25% respecto a los niveles previos al conflicto, según calcula el FMI, un repunte relativamente menor teniendo en cuenta la magnitud del shock. Sin embargo, el organismo alerta de que si "la perturbación se repite o se vuelve más permanente", la contención no se repetirá. El argumento es que los mecanismos que han funcionado durante la primavera para frenar el crecimiento de los precios no volverían a actuar con la misma intensidad y estos podrían entrar en "una dinámica no lineal", es decir, se podrían disparar de manera repentina. Los ajustes se han producido por tres vías, de mayor a menor impacto, que han evitado que el precio del petróleo escale más allá de los 117 dólares el barril. Un menor consumo de petróleo, especialmente por parte de las economías asiáticas; la movilización de las reservas de la OCDE y de otras, como las existentes en el agua; y la mayor producción por parte de EEUU y de la OPEP. Según calcula el FMI, el conflicto ha provocado una pérdida de 13,8 millones de barriles de petróleo diarios, de los cuales seis se ajustaron por una reducción del consumo, 3,8 se repusieron con reservas y 1,8 se incorporaron por la producción adicional puesta en marcha. El organismo advierte de que las reservas se están agotando y se sitúan en "mínimos de varios años", pero señala que, incluso si las reservas no se agotan, la sola percepción de una reanudación del conflicto podría debilitar "la disposición" a contrarrestar la situación con más reservas, especialmente en los países con almacenamientos limitados y un margen de maniobra política reducido. "La reanudación del conflicto se propagaría a través de un nuevo aumento de los precios de las materias primas y una volatilidad prolongada, escasez de suministro y presiones sobre los tipos de cambio", resume el informe. A pesar de la advertencia, el escenario central de las nuevas previsiones del FMI contempla que la reapertura del estrecho de Ormuz "comience a mediados de julio" y que, en términos generales, la situación energética vuelva a ser la misma que antes de la guerra en marzo de 2027. Esta proyección cuenta con la presión a los precios que introducirá la reposición de las reservas gastadas en estos meses, pero es posible que el escenario se haya visto ya superado si se confirma la ruptura del acuerdo de paz, como ha anticipado Trump. Bajo la premisa del informe, el PIB mundial crecería un 3% en 2026, una décima menos que lo estimado en abril, y un 3,4% en 2027, dos décimas más. Sin embargo, la inflación global se elevaría hasta el 4,7% este año para descender al 3,9% el próximo, tres décimas y dos décimas más, respectivamente, en comparación con el escenario de abril, rompiendo por completo la desaceleración de los últimos años. Si se compara con las previsiones de enero, la inflación de 2026 será nueve décimas superior y la de 2027 estará cinco décimas por encima, mientras que el crecimiento se desacelerará en menor medida, tres décimas este año. Próxima ampliación La evolución del conflicto en Oriente Medio es la principal preocupación para la economía mundial, según señala el FMI en sus previsiones de julio publicadas este miércoles. Tras la firma de un acuerdo de paz en junio y la reactivación del tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, las palabras de Trump dando por finalizado el entendimiento con Irán han hundido las bolsas y disparado el petróleo un 5%, haciendo que el aviso del FMI cobre especial vigencia.