El banco italiano UniCredit ha incrementado considerablemente su participación en el Commerzbank en el marco de su oferta pública de adquisición (opa), que cuenta con una fuerte oposición del Gobierno alemán, el segundo mayor accionista de la entidad de Fráncfort.La opa del gran banco italiano fue aceptada, hasta su vencimiento el 3 de julio, por el 17,6% de las acciones de Commerzbank, según ha comunicado UniCredit. Junto con el 26,77% que el banco de Milán ya poseía antes de la oferta, la participación directa de UniCredit en Commerzbank asciende así a algo más del 44%. Con el aumento de la participación, la adquisición del segundo mayor banco privado de Alemania, por detrás del Deutsche Bank, se ha vuelto más probable. No obstante, los alemanes recordaron a través de un comunicado que la transferencia de las acciones presentadas y de los derechos de voto asociados a UniCredit está sujeta a la obtención de las autorizaciones oficiales necesarias.Además, los italianos, que entraron en el capital del Commerzbank en septiembre de 2024, tienen acceso, a través de opciones de compra, a más del 3% de las acciones del Commerzbank, lo que, según sus propias declaraciones, les situaría en más del 47%. UniCredit ha comunicado que el resultado supera con creces sus propias expectativas. La participación del 47,59% equivale al 49,65% de los derechos de voto del Commerzbank, dado que las acciones propias del Commerzbank no tienen derecho a voto. Junto a esto, UniCredit puede ahora adquirir más acciones del banco alemán en bolsa, aunque se encuentra bajo la supervisión de la autoridad financiera.Con esa proporción de acciones, UniCredit puede imponer casi todas las decisiones, algo que se aplica también a las elecciones al Consejo de Supervisión, que decide la composición del Consejo de Administración. El año que viene, ocho de los diez representantes de los accionistas se presentan a la reelección en la junta general. En total, el consejo cuenta con 20 miembros: diez representan a los accionistas y otros diez son designados por los trabajadores. El presidente, actualmente Jens Weidmann, tiene voto doble.El consejo de administración y de supervisión del Commerbank se opone a la posible adquisición, al igual que los trabajadores, que temen recortes, y cuentan con el apoyo del Gobierno de Friedrich Merz que, con un 12%, es el segundo mayor accionista y que se niega a vender sus participaciones.Las tensiones entre Berlín y los italianos escalaron en los últimos meses y llevaron a la entidad de Milán a comunicar que, en caso de obtener la mayoría de control necesaria, podrían ocupar todos los puestos de los accionistas en el consejo de supervisión. Sin embargo, en dicho órgano, el Gobierno alemán tiene derecho a nombrar a dos candidatos. El Commerzbank se comprometió a ello en 2009, tras la crisis financiera, cuando el Estado adquirió una participación en el banco para rescatarlo. Mientras, un portavoz del Ministerio de Finanzas de Alemania calificó como “inaceptable” la actuación “agresiva y hostil” de UniCredit y afirmó que el Gobierno “seguirá actuando en defensa de los intereses de los empleados del Commerzbank, de las pymes alemanas y del centro financiero de Fráncfort”.Para que la prevista adquisición presentada a principios de mayo se lleve a cabo también deberían dar su visto bueno las autoridades de supervisión, sobre todo, las del Banco Central Europeo (BCE) y los responsables de la competencia de la Comisión Europea, algo que puede tardar meses.El director general de UniCredit, Andrea Orcel, pretende crear un gran banco europeo mediante la adquisición del Commerzbank, también como contrapeso a las entidades estadounidenses. Ve potencial para un ahorro de miles de millones, incluida la supresión de 7.000 puestos de trabajo a tiempo completo y la reduccion de su red internacional. La directora general del Commerbank, Bettina Orlopp, se opone rotundamente a ello, ya que, en su opinión, esta red supone una importante ventaja competitiva, especialmente en el negocio con las pymes. Según informa el diario económico Handelsblatt, Orlopp y Orcel han mantenido dos reuniones presenciales el 26 de marzo y el 2 de abril, así como una telefónica, el pasado 28 de mayo, pero sin lograr acercar posturas. Sin embargo, los expertos esperan que tarde o temprano se llegue a un acuerdo, ya que en su opinión, el statu quo no es muy atractivo para ninguna de las partes.Hay que tener en cuenta también que para llevar a cabo medidas estructurales importantes, como una fusión, se necesita una mayoría del 75%. Mientras el Gobierno alemán y otros inversores no vendan, a Orcel le resultará difícil conseguir esa mayoría de tres cuartos. Por su parte, Orlopp teme, que el Commerzbank y el Hypo-Vereinsbank —filial alemana de Unicredit— pierdan clientes si ambas entidades siguen enzarzadas en un conflicto agotador.