El joven presidente del Reagrupamiento Nacional, disparado en las encuestas, representa una evolución en el discurso del partido ultra

-¿Se lo imagina? Menuda imagen, ¿no?

-¿Cuál?

-En un año y medio el chico podría estar en ese despacho de ahí echando unas partidas a la Play Station mientras dirige el país.

La broma la soltó el 9 de febrero de 2026 un empleado del Palacio del Elíseo señalando la oficina del jefe del Estado, ocupada en ese momento por Emmanuel Macron. Cinco meses después, a muchos, también en el partido, ya no les hacía tanta gracia. Y quizá eso explique también la decisión de Marine Le Pen de seguir adelante y no ceder todavía el testigo a su delfín, Jordan Bardella, pese a haber prometido lo contrario si resultaba condenada.