OpiniónMás allá de una conversación incómoda, lo que está en juego no es quién tiene más información, lo que está en juego es quién recibe credibilidad.07.07.2026 22:01 Actualizado: 07.07.2026 22:01 La semana pasada estaba en un evento de emprendimiento cuando surgió un tema que me apasiona: el impacto social de Symplifica, la empresa que lidero desde hace diez años.Me emocioné. Era una oportunidad para compartir parte del camino que hemos recorrido construyendo mecanismos de medición de impacto, entendiendo las realidades de miles de trabajadoras del hogar y generando evidencia sobre los cambios que produce la formalización laboral.Pero justo cuando iba a intervenir, un hombre comenzó a hablar. Con seguridad y convicción explicó lo que hacía Symplifica, cómo funcionaba nuestro impacto y cuál era nuestro aporte al país. Lo hizo sin conocer en profundidad nuestro modelo de negocio, sin haber participado en la construcción de nuestro marco de medición y sin haber vivido ninguno de los aprendizajes que hemos acumulado durante una década.Yo permanecí en silencio, fue un momento incómodo para mí. No porque estuviera equivocado en todo lo que decía, sino porque, por unos minutos, parecía que él sabía más sobre mi trabajo que yo misma.Lo curioso es que no es la primera vez que me pasa. El mansplaining rara vez nace de la mala fe. Muchas veces nace de una convicción profunda, y generalmente inconsciente, de que la propia voz merece ser escuchada antes que la de los demás.El término fue popularizado a partir del libro Los hombres me explican cosas, de la escritora Rebecca Solnit. En uno de los ensayos que inspiró el concepto, Solnit cuenta cómo un hombre insistió en explicarle un libro importante sobre un tema determinado sin saber que ella era precisamente la autora de ese libro. La anécdota se volvió célebre porque muchas mujeres la reconocieron inmediatamente, no era una historia aislada, era una experiencia compartida. Sin embargo, el mansplaining va mucho más allá de una conversación incómoda. Lo que está en juego no es quién tiene más información, lo que está en juego es quién recibe credibilidad.Mi invitación a los hombres no es que hablen menos, es que escuchen mejor, que hagan una pausa antes de asumir que tienen la respuesta.Y el tema de la credibilidad tiene consecuencias, pues el mansplaining no solo afecta una conversación puntual, también afecta la confianza con la que muchas mujeres ocupamos los espacios públicos, profesionales y de liderazgo. Cuando una mujer vive repetidamente situaciones en las que es interrumpida, corregida sin fundamento o desplazada de una conversación sobre temas que conoce, el mensaje que recibe es: tu voz importa menos, tu experiencia vale menos y tu autoridad necesita más pruebas.Por eso tantas mujeres llegan a una reunión después de prepararse el doble, por eso revisamos la presentación una vez más y sentimos que debemos demostrar credenciales, antes de atrevernos a ocupar un espacio de poder.A lo largo de la historia, la autoridad intelectual ha sido atribuida de manera desigual. A los hombres se les ha enseñado a hablar con seguridad. A muchas mujeres se les ha enseñado a hablar con cautela. Ellos suelen recibir el beneficio de la duda; nosotras tenemos que demostrar una y otra vez que merecemos estar en la conversación.Mi invitación a los hombres no es que hablen menos, es que escuchen mejor, que hagan una pausa antes de asumir que tienen la respuesta. Preguntarse quién no ha hablado todavía es una invitación a reconocer e interesarse por la experiencia de sus compañeras, amigas, esposas.Y para las mujeres se trata también de algo más importante: de no renunciar a nuestra voz, cada vez que una mujer comparte una idea, cuenta una experiencia, lidera una conversación o toma su lugar como experta, abre camino para que otras hagan lo mismo. Necesitamos más mujeres dispuestas a hablar incluso cuando alguien intente explicarles aquello que ya conocen. Y mi invitación para todos: la verdadera inteligencia consiste en reconocer que la persona frente a nosotros podría saber algo que nosotros no sabemos, y ese acto de humildad puede transformar nuestra sociedad. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.