El último informe de la OCDE sobre el empleo en las economías avanzadas refleja una tendencia preocupante en España y en una gran parte de los países del entorno. Los salarios medios han perdido poder adquisitivo en los últimos años por la crisis inflacionista o han crecido poco, mientras que los mínimos, impulsados por los gobiernos, han logrado capear el temporal, resultando en una "compresión" de la distribución salarial en los rangos inferiores. Es decir, los sueldos más bajos y los medios-bajos se están igualando, lo que produce la sensación para la clase media trabajadora de estar quedándose atrás. Según alerta la OCDE, esto puede tener efectos negativos sobre el mercado laboral y la economía, aunque la mejora de la situación de los trabajadores más vulnerables es una medida positiva para su bienestar. El problema de fondo de los salarios medios está causado por múltiples motivos y el reducido crecimiento de la productividad, habitualmente citado, no es el único. Según el informe, los salarios medios reales en España eran todavía en el primer trimestre de 2026 un 2% inferiores a los del primer trimestre de 2021, el inicio de la crisis de la inflación, mientras que el salario mínimo ya se situaba un 3% por encima gracias a un crecimiento nominal del 28,6%. En la media de la OCDE, los salarios medios en términos reales sí han crecido un 4,9% en el periodo comparado, pero los mínimos ya son un 11% superiores. La pérdida relativa de los salarios medios es mucho más pronunciada en España, pero también se produce en el promedio de las economías avanzadas. Esto conlleva un aumento de la proporción del salario mínimo sobre el medio, que ya alcanza el 55,3% en España y el 55,6% en la media de la OCDE, acercándose a la recomendación de la Carta Social Europea (el 60%). Sin embargo, el dato de alarma es otro: cada vez una mayor proporción de empleados percibe el sueldo mínimo conforme este se acerca a los salarios superiores y esto desincentiva mejoras laborales y genera frustración. En España, los trabajadores que cobran el SMI por hora fueron el 9% del total en 2024 según los cálculos de la OCDE, frente al 7,7% de 2021. "La compresión salarial puede reducir las perspectivas de progresión al disminuir los rendimientos de la adquisición incremental de competencias y de la movilidad laboral dentro del segmento de bajos salarios", advierte la OCDE. De hecho, ya se registra una disminución de la prima de la formación y de la movilidad geográfica hacia las provincias más grandes. Si bien la ratio de empleo y los salarios siguen siendo superiores entre los trabajadores con estudios y en las capitales, la OCDE calcula que la diferencia regional en la tasa de empleo se ha reducido en un 10,4% desde principios de 2010 en España por un mayor crecimiento en los territorios más rezagados. Lo mismo ha sucedido con los ingresos: La dispersión de la renta disponible mediana entre regiones ha caído un 13,7% entre 2016 y 2022, muy por encima del descenso medio de la OCDE (-2,9%), sin tener en cuenta el coste de la vida en los distintos territorios. En paralelo, la ventaja que aporta conseguir un título para tener empleo y para obtener mejores salarios se ha reducido en España, según demuestran las últimas oleadas de la Encuesta de Competencias de Adultos y los propios datos del INE, debido a la abundancia de personal con estudios superiores y a las vacantes en otro tipo de perfiles. Por otra parte, la compresión salarial también puede "aumentar mecánicamente el coste presupuestario" de las ayudas y de las rebajas fiscales a las personas con empleo focalizadas en la parte baja si más trabajadores se concentran cerca de los umbrales de elegibilidad. Es el caso de España, que ha ampliado la deducción fiscal en el IRPF para que los perceptores del SMI no paguen el impuesto, una medida que cuesta a las arcas públicas aproximadamente 200 millones de euros este año, según AIReF. TE PUEDE INTERESAR Sin embargo, el coste está más que compensado con la no actualización del IRPF, que hace que las subidas salariales que se produzcan en el resto de tramos para compensar la inflación se vean mermadas al ascender en la escala impositiva. La Autoridad Fiscal prevé que esta vía aporte unos 1.700 millones de recaudación adicional en 2026. Otras deducciones en la declaración de la renta, como la de la vivienda en alquiler, también están condicionadas a percibir unos ingresos medio-bajos, por lo que, en conjunto, pequeñas subidas salariales pueden incluso terminar mermando el ingreso disponible de los trabajadores. "Un mayor número de trabajadores elegibles para transferencias focalizadas también podría debilitar aún más sus incentivos para aceptar empleos ligeramente mejor remunerados o invertir en períodos cortos de formación”, advierte la OCDE, en un mecanismo que se conoce como “trampa de los bajos salarios”. El organismo detecta que este se produce en Francia, Alemania y Reino Unido, pero la situación en España apunta a la misma tendencia. La trampa sucede cuando, según la definición del informe, "las ganancias en el salario bruto en la parte baja de la distribución salarial se traducen en incrementos limitados de la renta neta una vez que se aplican los impuestos y las cotizaciones sociales y se retiran las prestaciones". TE PUEDE INTERESAR No obstante, las subidas del SMI tienen su parte positiva, siendo la principal una mejora de los indicadores de pobreza laboral. La OCDE calcula que la distancia a la que se queda la renta disponible de un hogar que cobra el SMI del umbral de la pobreza ha aumentado, siendo esto síntoma de una mayor protección del sueldo mínimo. Por ejemplo, para un trabajador soltero y sin hijos que percibe el SMI a jornada completa en España, el margen se ha ampliado a 24,7 puntos en 2025 frente a los 15,6 en 2021. Sin subidas del SMI, una buena parte de los trabajadores con salarios más bajos habrían caído en la pobreza en la última crisis de inflación, aunque el informe no realiza un ejercicio cuantitativo al respecto. Productividad y poder de negociación Entre los motivos de las lentas subidas de los salarios medios, la OCDE apunta a que hay una mayor parte de trabajadores con bajo poder de negociación, ya sea por falta de cobertura de la negociación colectiva o por estar en sectores con poca fuerza sindical. También a que las subidas salariales de los convenios colectivos se demoran más que las del SMI, decretadas periódicamente por los gobiernos, por lo que estas pueden recoger más rápidamente el impacto de la inflación. Todo ello deriva, en definitiva, del cambio en los tipos de trabajo en las últimas décadas —con un sector industrial en descenso— y en la representatividad de los trabajadores. La OCDE también señala al "bajo crecimiento de la productividad" como causa estructural de estancamiento de los salarios. Según sus datos, entre 1995 y 2019, el PIB por hora trabajada creció en España un 0,6%, algo más que entre 2019 y 2025, un 0,4%, a pesar del anómalo descenso en las horas trabajadas registrado en los últimos años. Sin embargo, ambas son cifras reducidas, de acuerdo con la tradición de España. El contraste se observa más en la OCDE: la productividad por hora creció un 2% entre 1995 y 2019 frente a tan solo el 1% en el periodo reciente. Si bien se espera que la introducción de la IA mejore el crecimiento de la productividad en el medio plazo, su impacto en los salarios y en el empleo no está claro y la evidencia para EEUU apunta a congelación de subidas salariales en ciertos sectores y perfiles y a un descenso del empleo entre los jóvenes. La OCDE evita elaborar escenarios al respecto y llama a la cautela, pero sí calcula que en los dos próximos años los salarios medios seguirán perdiendo poder adquisitivo en España. Según el informe, el repunte inflacionario por el shock energético derivado de la guerra en Oriente Medio provocará "una mayor compresión salarial" al volver a subir más, de nuevo, el SMI que los salarios medios. Para España, la estimación es que las retribuciones medias serán a finales de 2027 incluso un 0,7% inferiores a las del primer trimestre de 2026, a diferencia de la media de la OCDE y de la mayor parte de los países del entorno, donde sí se habrían recuperado ligeramente para esa fecha.