Una investigación internacional de la que participó el Instituto de Astrofísica de La Plata (IALP, CONICET-UNLP) permitió observar con un nivel de detalle sin precedentes cómo podría desarrollarse el proceso de formación de alguna de las galaxias más masivas del universo temprano. La investigadora asistente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y especialista en Galaxias con Núcleo Activo, María Victoria Reynaldi, sostuvo que “los resultados ponen a prueba las teorías sobre la formación de galaxias en el universo temprano”. La presencia simultánea de múltiples galaxias masivas interactuando en una región relativamente pequeña constituye una evidencia directa de que estos objetos podrían estar atravesando una fase temprana de fusión. La Tierra alcanzó su punto más lejano al Sol, el último lunes 6 de julio: qué es el afelio
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El protagonista del estudio es el objeto TGSS J1530+1049, ubicado a una distancia tan grande que su luz comenzó a viajar cuando el Universo tenía menos de 2.000 millones de años, apenas el 10 % de su edad actual. Radiogalaxias descubiertas a través del estudio del CONICET Un mecanismo considerado clave para explicar el origen de las galaxias elípticas gigantes que hoy se observan en el Universo local. El hallazgo resulta especialmente relevante porque muestra un sistema donde varias galaxias extremadamente masivas, parecen encontrarse en pleno proceso de ensamblaje cuando el Universo era todavía muy joven. La astrónoma del CONICET, María Victoria Reynaldi, explicó que el telescopio James Webb permitió resolver estructuras imposibles de distinguir con telescopios anteriores y comprobar que el sistema estudiado es mucho más complejo de lo imaginado. “Un grupo presenta propiedades típicas del medio interestelar, es decir, son estructuras dominadas por radiación proveniente del gas. En el otro grupo hay seis galaxias que están dominadas por la luz de las estrellas que las componen”, detalló la especialista del CONICET. Japón difundió una imagen inédita del asteroide Torifune y su “apariencia peculiar” a través de la JAXA La investigadora asistente del CONICET y especialista en Galaxias con Núcleo Activo, María Victoria Reynaldi Qué son las radiogalaxias: laboratorios naturales para estudiar la evolución del Universo temprano Las radiogalaxias son un tipo especial de galaxias activas que albergan en su centro un agujero negro supermasivo capaz de atraer enormes cantidades de materia. Durante ese proceso, parte del material cae hacia el agujero negro mientras otra fracción es expulsada en forma de gigantescos chorros de partículas —conocidos como jets— que viajan a velocidades cercanas a la de la luz y producen intensas emisiones de radio detectables desde miles de millones de años luz. Estos objetos funcionan como verdaderos laboratorios naturales para estudiar la evolución del Universo temprano, ya que permiten observar simultáneamente el crecimiento de los agujeros negros y la formación de las primeras galaxias gigantes. La NASA detectó una masiva llamarada solar clase X que amenaza las comunicaciones terrestres Los modelos cosmológicos actuales sostienen que las galaxias gigantes crecieron mediante sucesivas fusiones de estructuras más pequeñas. Sin embargo, la velocidad con la que parecen haberse formado algunas de estas galaxias observadas por el James Webb continúa siendo uno de los principales desafíos para la astrofísica moderna. La posibilidad de observar directamente estas interacciones proporciona información inédita para evaluar cómo evolucionaron las primeras concentraciones de materia después del Big Bang y cómo surgieron los agujeros negros supermasivos que hoy ocupan el centro de muchas galaxias. PM/MSS













