El pasado 30 de junio termin� el a�o judicial en los Estados Unidos y, ese mismo d�a, el Tribunal Supremo cerr� el ejercicio resolviendo varios asuntos de mucho calado cuyas decisiones estaban pendientes desde hac�a meses. Los nueve jueces del Tribunal se fueron de vacaciones con los deberes hechos.Sin embargo, el per�odo que comenz�, como cada a�o, en octubre, no ha sido una balsa de aceite para los magistrados; antes bien, ha estado marcado por las cr�ticas y la pol�mica. En estos nueve meses hemos asistido a numerosas decisiones que sostienen la pol�tica presidencial, fruto tal vez de la amplia mayor�a conservadora que domina el tribunal, y tambi�n a sentencias frontalmente opuestas a sus intereses; de hecho, alguna de las cuales han propinado un duro golpe a las pol�ticas clave de la administraci�n Trump. Como resultado, ni partidarios ni detractores del presidente est�n satisfechos con la labor del Tribunal, por lo que en los �ltimos d�as unos y otros han elevado el tono de sus cr�ticas, acus�ndolo de ser un �rgano politizado, ideologizado, carente de independencia o simplemente incompetente.La cr�tica que m�s puede preocupar a un jurista es la de independencia, pues esa es la cualidad que debe definir a cualquier �rgano judicial y, en especial, a uno de estas caracter�sticas que, como en el caso de los Estados Unidos, es Tribunal Supremo y Constitucional al mismo tiempo.Los defensores de su independencia argumentan que, con solo tres jueces liberales frente a seis conservadores (tres de ellos nombrados por el propio Donald Trump en su anterior mandato), el tribunal ha sabido mantenerse firme frente a las presiones pol�ticas. Para fundamentar este argumento citan tres decisiones en particular. La primera de ellas fue la sentencia sobre los aranceles dictada el pasado 20 de febrero (Learning Resources v. Trump). Dicha decisi�n fue el primer rev�s judicial serio sufrido por la Casa Blanca, pues declar� ilegal la pol�tica de aranceles del ejecutivo por carecer de un claro l�mite temporal y de un techo en el porcentaje de los aranceles que se pretend�a imponer. De dicha sentencia hablamos largo y tendido en este otro art�culo.El segundo golpe lleg� el pasado 29 de junio, un d�a antes de terminar el a�o judicial, con la sentencia sobre el voto por correo (Watson, Mississippi Secretary of State v. Republican National Committee). En este caso, el Supremo determin� que los estados pueden contar los votos por correo recibidos despu�s del cierre de las urnas mientras el matasellos tenga una fecha anterior al d�a de las elecciones, rechazando as� las presiones de la Administraci�n Trump para invalidar dichos votos por considerarlos fraudulentos.Ciudadan�a por nacimientoY, en el �ltimo d�a de sesiones, al filo de la bocina, el Supremo emiti� la esperad�sima decisi�n sobre otra de las pol�ticas clave del ejecutivo: la cuesti�n del derecho a la ciudadan�a por nacimiento (birth citizenship right). Hay que recordar, que el d�a 20 de enero de 2025, solo un d�a despu�s de su llegada a la Casa Blanca, el presidente Trump firm� la Orden Ejecutiva 14160 destinada a "proteger el valor y el significado de la ciudadan�a (l�ase, nacionalidad) estadounidense". Con dicha orden, el ejecutivo marc� una de las l�neas maestras de su administraci�n: frenar la inmigraci�n ilegal reservando el acceso a la ciudadan�a solo a las personas nacidas en los Estados Unidos cuyos padres fueran residentes legales. Se revert�a as� el principio del ius soli (el acceso a la ciudadan�a americana por el mero hecho de nacer en suelo estadounidense), vigente en dicho pa�s desde la promulgaci�n de la decimocuarta enmienda en el a�o 1868. En esta �ltima sentencia (Trump v. Barbara), el Supremo considera inconstitucional la Orden 14160 por ir en contra de la XIV Enmienda.A pesar de dichas decisiones, claramente contrarias a los intereses del ejecutivo en pol�ticas clave de su mandado y dictadas por un tribunal claramente conservador, hay quien defiende que, estas sentencias, aunque de gran significaci�n, no son m�s que gotas de agua en un oc�ano de decisiones favorables al presidente, haciendo ver que la tendencia del tribunal es cada a�o incluso m�s favorable al ejecutivo. Sostienen que, mientras en el a�o judicial anterior (OT2024) hubo solo seis sentencias en las que la mayor�a conservadora (seis jueces) se puso de acuerdo frente a la minor�a liberal (tres juezas), en este per�odo (OT2025) han sido 13 asuntos en los que los magistrados conservadores han alineado su criterio votando juntos frente a los liberales. Junto a estas sentencias que deciden sobre el fondo de los asuntos, se han emitido adem�s un numero todav�a mayor de decisiones de emergencia (emergency docket) favorables al presidente y a sus pol�ticas.El resultado es que nadie parece contento con el tribunal y tanto dem�cratas como republicanos atacan con vehemencia su actividad a causa de las decisiones judiciales que se acaban de mencionar. Aunque, tal vez sea ese descontento el mejor term�metro de su independencia, �no les parece?*Fernando Cu�ado, traductor jur�dico y profesor de Common Law en CUNEF