Actualizado Martes,

julio

11:00Su condici�n f�sica ya se hab�a visto el a�o pasado, en el Jubileo de los j�venes en la explanada romana de Tor Vergata. Decenios de Papas marcados por la enfermedad, ancianos y fr�giles o fatigados, siempre acompa�ados por un hilo de aprensi�n mientras avanzaban lentamente en las ceremonias p�blicas. Hasta que llega un Papa americano, baja del helic�ptero, agarra el gran crucifijo de madera de la JMJ (Jornada Mundial de la Juventud) y sube sereno y seguro la escalinata del escenario, como si sostuviera un paraguas. Tambi�n el s�bado por la ma�ana, en la isla de Lampedusa, el �nico inconveniente fue el viento que le hizo volar el solideo y la vestidura que le imped�a un poco los movimientos, pero por lo dem�s causaba impresi�n la seguridad con la que Le�n XIV, solo, escal� las rocas de arenisca hasta alcanzar el punto m�s alto del acantilado y mirar al mar.El hecho es que Prevost es un septuagenario el cual, visto de cerca, parece un sexagenario, pero un sexagenario en forma. Hay cardenales de su misma edad que parecen de otra generaci�n. Se mantiene entrenado y tanto m�s tendr� la ocasi�n de hacerlo en las tres semanas de vacaciones en la residencia de Castel Gandolfo, en aquella "peque�a ciudad rodeada por la belleza de la creaci�n", como la defin�a Benedicto XVI, que est� a 20 kil�metros de Roma pero ofrece el aire m�s fresco de la zona de colinas de los Castelli Romani, a 400 metros de altitud y con el peque�o lago volc�nico de Albano que deforma un �valo entre el verde de las colinas Albanas.Lo explic� �l mismo, el domingo por la tarde, mientras saludaba a la gente en la plaza frente al Palacio Apost�lico y resum�a, por orden, sus prop�sitos estivales: "Estoy muy contento de estar aqu� entre vosotros, de poder pasar las pr�ximas semanas con un poco de descanso, un poco de oraci�n, un poco de lectura y, esperemos, un poco de deporte".Tenis, nataci�n y equitaci�n en las Villas PontificiasYa desde cardenal, Prevost iba con regularidad al gimnasio, y en su apartamento vaticano se hizo llevar algunos aparatos. En Castel Gandolfo, sobre todo, ama nadar y jugar al tenis. Ya el a�o pasado hab�a hecho reacondicionar la pista de tenis (su rival, se dice, es el secretario peruano don Edgar Rimaycuna) y la piscina de 18 metros que Juan Pablo II hizo construir a principios de los a�os ochenta. Hubo pol�micas, pero para el entonces joven pont�fice (hab�a sido elegido en 1978, con apenas 58 a�os) se trataba de invertir en la salud. Saverio Petrillo, en aquellos tiempos director de las Villas Pontificias, cont� a 'L'Osservatore Romano' la respuesta ir�nica del Papa polaco a quien le criticaba por los gastos: "Un c�nclave costar�a mucho m�s". Se dice que se ha montado una cubierta opaca para que Le�n XIV pueda nadar en santa paz sin arriesgarse, como le ocurri� a Wojtyla, a que alguien intente fotografiarlo en ba�ador.Y luego est� tambi�n Proton, un maravilloso purasangre �rabe donado al Papa en octubre por un criador polaco: en los veinte a�os de misi�n en Per�, Prevost aprendi� a cabalgar muy bien. El espacio, por lo dem�s, no falta. El complejo de las Villas Pontificias llega a 55 hect�reas, un espacio que supera en once hect�reas a la propia Ciudad del Vaticano. Ya el a�o pasado Le�n se convirti� en beneficiario de dos semanas de vacaciones, pero en la Villa Barberini (uno de los palacetes que integran el complejo de Castel Gandolfo), que hab�a sido la residencia de los secretarios de Estado. Desde entonces ha vuelto all� casi cada semana, los lunes por la tarde, para un d�a de descanso.El regreso al Palacio Pontificio tras doce a�os de ausenciaLa novedad de este verano es el regreso al Palacio Pontificio, reacondicionado en junio. Durante doce a�os Francisco hab�a elegido quedarse en el Vaticano porque no se tomaba nunca vacaciones y, desde 2016, para no dejar vac�o el palacio, lo hab�a abierto a los visitantes haci�ndolo incluir en los recorridos tur�sticos de los Museos Vaticanos.El primer Papa en residir all� fue Urbano VIII Barberini en mayo de 1626, justo hace cuatro siglos. Pero la zona siempre ha sido codiciada: en los terrenos pontificios de Castel Gandolfo se encuentran todav�a los restos de la villa que mand� construir el emperador romano Domiciano a finales del siglo I. Al �rea alrededor del lago est� ligado el mito del nacimiento de Alba Longa, la m�tica "ciudad madre" de Roma que Ascanio, hijo de Eneas, fund� tras la destrucci�n de Troya y las peregrinaciones cantadas por Virgilio, como escrib�a el historiador griego Estrab�n.En 1870, el hist�rico asalto militar de Porta Pia y la consiguiente ca�da de los Estados Pontificios caus� el abandono del palacio durante sesenta a�os. A comenzar por P�o XI, todos los Papas regresaron all� tras los Pactos de Letr�n de 1929, los acuerdos con Italia que hicieron nacer el Estado del Vaticano, salvo Bergoglio. Ahora Le�n reanuda la tradici�n: este mes recitar� all� los �ngelus dominicales y dedicar� a los fieles "alg�n otro momento". Vacaciones relativas, por lo dem�s: el trabajo cotidiano nunca falta y es tambi�n el per�odo en el que se empiezan a preparar los discursos de los viajes oto�ales; se esperan Francia y Sudam�rica, entre Argentina, Per� y Uruguay.