Ana Orantes. Nevenka Fernández. Ángela González Carreño. Ruth Ortiz. Nagore Laffage. La superviviente de 'la manada'. Hay casos que marcan puntos de inflexión en la lucha contra las violencias machistas, historias que funcionan como un revulsivo social y que propician cambios de conciencia, de sentido común, de leyes y de recursos. El precio que pagan las protagonistas es muy alto, a veces la propia vida o la vida de sus hijos; su libertad sexual, el descrédito, el escrutinio público, la pérdida de intimidad o el exilio. El coste no siempre va acompañado de un cambio rápido ni, mucho menos, de la reparación de quienes sufrieron el daño o tuvieron la determinación de contarlo o de denunciar. Pero sus historias sirven para que la pelea feminista cristalice en transformaciones concretas.

“Hay casos muy significativos que han marcado nuestra lucha contra las violencias. Por desgracia, los grandes cambios en la sociedad y los legislativos vienen marcados por esos casos paradigmáticos. El gran punto de inflexión fue Ana Orantes, que abrió el camino en todos los sentidos hasta llegar a la Ley Integral contra la Violencia de Género. Es el caso que podemos comparar con el de 'la manada', porque en las dos situaciones terminó habiendo aprobación de normas y recursos especializados y un gran debate público”, reflexiona la periodista y feminista Nuria Varela, que fue directora de gabinete de la ministra de Igualdad Bibiana Aído.