Hace dos semanas que David (53 años) ha vuelto a conducir. ¿La razón? Le retiraron la licencia hace año y medio. Confiesa que, cuando ocurrió, le quedaban muy pocos puntos del carné. Los había perdido casi todos por acumulación de sanciones. Hasta que lo pararon, se negó a hacer la prueba de alcoholemia y lo denunciaron por la vía judicial. Perdió el litigio. Y no solo eso: “Me quedé sin permiso de conducir y sin coche. Era evidente que había bebido”.Le retiraron el carné durante un año y cuatro meses y le impusieron una multa de más de 700 euros. En teoría, y en la práctica, las personas que pierden los puntos (y que están seis meses sin poder conducir, 12 si hay reiteración) tienen que realizar un examen teórico de la DGT después de hacer el curso de sensibilización, que en Catalunya es de 12 horas para los que no han perdido todos los puntos y pretenden recuperar parte de ellos y de 24 para los que se han quedado a cero. David, sin embargo, no tuvo que hacer el teórico: cuando hay una condena judicial de por medio y la retirada de carné no excede de los dos años, el infractor puede volver a conducir una vez realizado el curso y cumplida la sentencia.Estamos hablando de salvar vidas”David, 53 añosExplica que antes de hacer el curso de sensibilización, que le cambió del todo la perspectiva, seguía viendo las multas de tráfico como un mero sistema recaudatorio. “Pensaba que era una persecución”. No obstante, ahora lo ve de otra manera.Y pone un ejemplo. Antes no entendía por qué se tiene que circular por un paseo marítimo a 30 km/h, hasta que en el curso le explicaron que un transeúnte es capaz de aguantar un cierto impacto y que circulando a 50 km/h esa colisión es mortal para el 50% de las víctimas. Nada que ver si se circula a 30 km/h, donde el 85% de los atropellados sobrevive. “Es una diferencia importante”, admite David. “Estamos hablando de salvar vidas”, añade.El carné por puntos acaba de cumplir 20 años LV / Llibert TeixidóExplica que hoy se coloca detrás de un camión cuando circula por el autopista. “Así voy a 100 km/h. ¿Llego más tarde? No hay ningún problema”. Afirma que “un coche es una máquina de matar” y que, aún cumpliendo con todas las normas a rajatabla, muchas veces no es suficiente. “Siempre hay un riesgo, aunque es inevitable el uso del vehículo”.Obviamente, el alcohol no ha vuelto a entrar en su coche. “¿Sales de fiesta? Agua con gas. La cerveza ya te la tomarás en casa. Hay que cambiar la perspectiva, y es que nos estamos jugando todos la vida”.¿Sales de fiesta? Agua con gas. La cerveza ya te la tomarás en casa”David, 53 añosEl curso de sensibilización le hizo tomar consciencia hasta tal punto que entiende que deberían hacerlo todos los conductores, más allá de que hayan o no perdido puntos. De la misma opinión es Ana Martínez (44 años), que lo ha hecho en dos ocasiones. La primera, hace dos años. “Me quedaban solo dos puntos de los 12 que tenía”, arguye. Comercial de profesión, se pasa todo el día en la carretera, y el coche es su herramienta de trabajo. Las infracciones que la llevaron a realizar el primer curso, hablar por el móvil (6 puntos); saltarse un semáforo con control fotográfico en ámbar (2); y otra vez trastear con el móvil mientras conducía (2 más) –“un policía de incógnito me vio y me paró”, razona.Me quedaban solo dos puntos cuando hice el curso por primera vez”Ana, 44 añosSupo por una carta que le quedaban dos puntos y rápidamente se inscribió para realizar el curso de sensibilización. En su caso fueron 12 horas (recuperación parcial) porque no se había quedado a cero. Si uno está sin puntos, el curso es de 24 horas. En este último supuesto, la persona no solo tiene que hacer esa formación, también tendrá que estar seis meses sin conducir (tres si se es conductor profesional) y realizar un examen. Una vez aprobado, volverá a tener ocho puntos, que es la cantidad que un conductor novel tiene cuando obtiene el carné. Después, si pasan dos años y no ha sido sancionada, esos 8 puntos se convierten en 12. Tras otros tres años, alcanzará los 14, y pasados tres más y si sigue sin ser multada, los 15, la máxima cantidad de puntos posible.La mayoría de alumnos nos dan las gracias, nos dicen que les hemos hecho reflexionar”Sebastià Sánchez MarínPsicólogo, imparte cursos de sensibilizaciónCon el primer curso, Ana recuperó seis puntos (ahora se recuperan 4), con lo que pasó a tener 8. Si hubiera estado dos años sin cometer ninguna infracción, esos 8 puntos se habrían convertido en 12. Pero justo antes de cumplirlos, la denunciaron por usar el móvil de nuevo. “En lugar de quitarme 6, me restaron 3 porque no estaba llamando, simplemente lo manipulaba”. Es decir, pasó a tener 5 puntos, por lo que decidió hacer el curso de nuevo (se puede repetir si han pasado dos años desde la primera vez). Ahora tiene 9 puntos (ha recuperado 4) y espera estar dos años sin cometer ninguna otra infracción y alcanzar así los 12.Tanto ella como David pasaron por las manos de Sebastià Sánchez Marín, presidente de la sección de la psicología de la movilidad del Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya y que imparte cursos de sensibilización. “Mi experiencia es muy positiva. La mayoría de infractores nos dan las gracias, nos dicen que les hemos hecho reflexionar. Al principio, creían que el curso solo tenía un afán recaudatorio”.Los conductores no cometen las infracciones por desconocimiento de la norma. Es una cuestión de actitud”Sebastià Sánchez MarínPsicólogo, imparte cursos de sensibilizaciónDice que a sus alumnos les hace ver que todos tienen aptitud para conducir. Por eso, en su día, se sacaron el carné. Lo que tienen que cambiar es la actitud. “No cometen las infracciones por el desconocimiento de la norma. Si te paran a 160 km/h por el autopista, sabes que estás yendo por encima de la velocidad permitida; también si circulas por el interior de un pueblo a 90 km/h. Por eso es una cuestión de actitud”.Afirma que se ha recorrido un camino importante. Recuerda por ejemplo que en 1989 fallecieron en España más de 9.000 personas en accidente de tráfico, “que es una burrada”. Ahora mueren al año entre 1.500 y 1.800, “cuando el parque móvil es mucho mayor”. A sus alumnos les subraya, no obstante, “que el mero hecho de salvar una vida ya vale mucho la pena”.Sostiene que lo más difícil es tratar con personas que tienen adicciones. “También salen satisfechas del curso. Algunas son conscientes de que tienen un problema y te dicen que buscarán ayuda profesional. Pero tiempo después te las vuelves a encontrar en el curso”, lamenta. “Considero que no era un buen conductor”Francesc (53) sufrió un accidente de tráfico en la Zona Franca de Barcelona hace más de diez años. Perdió el control de su coche y chocó contra un muro. La prueba que le practicaron certificó que conducía con una tasa de alcohol alta. ¿Resultado? Retirada del carné vía judicial por un año y multa de 6.000 euros. Desde entonces, no ha vuelto a conducir. Y tampoco lo ha echado en falta. “Considero que no era un buen conductor. Hacía unos tres años que me había sacado el carné y no estaba preparado. Me sentía inseguro”. Explica que obtuvo la licencia “de mayor”, cuando todos sus amigos se la habían sacado a los 18 años. De ahí que considere que le faltaba experiencia al volante cuando tuvo el siniestro. Todavía no ha recuperado el carné. Debería hacer el curso de sensibilización para recuperarlo. Pero no tiene intención de hacerlo. “Por el momento, ya estoy bien como estoy”. Ana y David sí lo hicieron, y lo valoran muy positivamente. Este último recuerda que en el suyo pasó un joven que había tenido un accidente y se había quedado tetrapléjico. “Nos explicó cómo había sido su vida después de quedarse en silla de ruedas”. También contaron con el testimonio de otro hombre que había acabado con la vida de una tercera persona tras provocar un accidente.Licenciado en Periodismo por la UAB, trabaja en La Vanguardia desde el 2010. Actualmente, en la sección de Sociedad, donde escribe sobre salud, ciencia o educación. Antes había trabajado en la Cadena Ser y COM Ràdio. jfita@lavanguardia.es