Teresa Díaz |
Madrid (EFE).- La implantación del carné por puntos, el 1 de julio de 2006, supuso un antes y un después en la seguridad vial en España y fue el motor de una nueva política de tráfico. En estos veinte años se ha reformado en dos ocasiones, la última en 2022 para penalizar más determinadas conductas al volante que se consideraban peligrosas. Pero ¿tiene aún margen de mejora?
Víctimas, expertos en seguridad vial y autoescuelas analizan para EFE la evolución del modelo y valoran su éxito en la reducción del número de víctimas, si bien consideran que habría que «darle una vuelta de tuerca», sobre todo en el tema de los conductores reincidentes.
Se partía de cifras hoy inasumibles
El punto de partida era bastante desolador: 4.442 víctimas mortales por accidentes de tráfico en 2005, unas cifras que hoy serían inasumibles.








