El cambio en el Ministerio de Hacienda, con la llegada de Arcadi España para suplir la salida de María Jesús Montero hacia Andalucía, no ha cambiado un ápice la estrategia del Gobierno a la hora de negociar con las comunidades autónomas que dirige el Partido Popular: echar sal en la herida de los agravios entre las distintas regiones del mismo color político por la financiación que reciben unas y otras.
Los intereses de la Comunitat Valenciana o la Región de Murcia, los territorios peor tratados por el sistema de financiación autonómica, son diferentes de los de la Comunidad de Madrid, por ejemplo. Las tres están en manos del PP pero, en cuanto a las cuentas públicas se refiere, sus necesidades son bien distintas.












