El miércoles que nos disponíamos a salir a cazar amaneció con pronóstico de lluvias sobre gran parte de la provincia de Buenos Aires. Muchos seguramente salieron a trabajar o eligieron quedarse en sus casas, pero Laurent Sansot, cazador francés, y quien escribe decidimos emprender viaje rumbo a Carmen de Areco. Allí nos esperaba Emanuel Casal, criador de perros pointer, para guiarnos por uno de esos tambos tradicionales donde todavía sobrevive intacta la esencia de la caza menor bonaerense. Era mi segunda salida de temporada y estaba muy entusiasmado tras el resultado de la primera.
Mientras en Capital Federal la lluvia castigaba durante buena parte del día y en Mar del Plata el mar se agitaba bajo el temporal, Carmen de Areco parecía haberse aislado del planeta. Cerca del mediodía el cielo comenzó a despejarse lentamente y el sol elevó la temperatura hasta unos inesperados 27 ºC. El aire tenía ese perfume a tierra húmeda y pasto mojado que sólo aparece después de la tormenta, regalándonos una jornada casi primaveral en pleno mayo.
Elección de los cartuchos
Antes de salir al campo le facilité a Laurent dos escopetas especialmente aptas para esta modalidad: una Franchi Sporting 2000 y una Beretta Silver Pigeon Sporting, ambas calibre 12/70. En cuanto a los cartuchos, eligió los cargados con munición Nº 7 de 32 g, mientras que yo opté por unos italianos con perdigones Nº 7,5 de 28 g, suaves al disparo y muy efectivos detrás de las perdices.








