Lara Malvesí | Barcelona (EFE).- El dibujo del antiguo navío estaba a la vista de todo el mundo, incluidos numerosos estudiosos de la historia de la navegación, pero nadie había reparado en él. Y eso que estaba a la altura de los ojos, en una columna de una de las principales salas del Museu Marítim de Barcelona.

«Cuando lo vi por primera vez no lo podía creer. ¿Cómo es posible, con la cantidad de veces que he pasado por delante, que no me percatara?, ha reconocido a EFE el director del Museu Marítim, Enric Garcia, quien tras la revelación cotejó el descubrimiento con Gemma Garcia Hernando, doctora experta en grafitis históricos -rayados o pintados sobre muros- quien le confirmó el hallazgo.

El primer paso ha sido cubrir el grafiti (el nombre técnico del dibujo, que nada tiene que ver con el espray urbano), con un metacrilato protector. La pantalla está sujeta en el cemento entre piedras que décadas atrás alguien colocó sin conciencia de la importancia patrimonial que albergaba esa losa aparentemente manchada.

La doctora por la Universidad de Zaragoza Gemma Garcia Hernando. EFE/ Enric Fontcuberta.

El grafiti muestra un dibujo esquemático realizado con pigmento rojo, de unas dimensiones de unos 40 centímetros, de una embarcación con un gran mascarón de proa y en el que se intuyen sobre la cubierta al menos dos mástiles, uno de ellos con la arboladura desplegada.