La Vanguardia 01/07/2026 11:49 Actualizado a 01/07/2026 16:58 Las casualidades existen y, a menudo, esconden tras de sí sorpresas inesperadas. Como rascar un boleto de lotería encontrado en la calle y que tenga premio o dar con un cuadro de Joaquín Sorolla desaparecido en plena calle porque el marco era bonito. De esta forma tan inesperada se ha resuelto la misteriosa desaparición de una obra del pintor valenciano en el centro de Sevilla el pasado sábado. Al parecer, un hombre, un turista murciano de 57 años, se llevó el cuadro de forma accidental y no por su cuantioso valor.“Lo cogí porque me gustó el marco, no por la pintura. Cogí el cuadro y lo subí a mi habitación”, ha explicado Andrés, el protagonista de este episodio, en Radio Sevilla. Oriundo de Murcia, se encontraba pasando unos días de vacaciones en la capital andaluza cuando se topó con la pieza artística que sus propietarios dejaron por olvido en la acera de una céntrica calle mientras cargaban el maletero de su coche antes de salir de viaje. La familia olvidó la pieza, valorada entre 30.000 y 60.000 euros, cuando cargaba el maletero del coche para irse de viajeAndrés ha relatado que pudo identificar la obra gracias a una aplicación de inteligencia artificial. “Utilicé la IA de mi móvil para identificar el cuadro y entonces dije: ¡Coño, si este cuadro es bueno!”. Asimismo, Andrés ha indicado que llegó a conocer la noticia tras la denuncia interpuesta por la familia en la comisaría en el distrito Centro, localizada en la Alameda de Hércules, que trascendió a los medios de comunicación. “Entonces, fui a la Policía para decir que el cuadro lo tenía yo”, ha añadido.Este hombre, exempleado de un supermercado, se había desplazado hasta Sevilla para pasar unos días y no imaginaba tal hallazgo, que se produjo cuando iba camino del hotel en pleno centro de la ciudad sobre las 16:30 horas de una calurosa tarde de sábado.El cuadro viajó con él en una bolsa que compró en un bazar chino hasta Murcia, donde está previsto que hoy mismo sea devuelto a través de la Policía.Hurtado pudo hablar anoche con el propietario, que le confirmó que dejaron el cuadro olvidado por descuido cuando se marchaban a la casa de la playa y quien le prometió hacerle “un regalo” por facilitar su devolución.Se trabajaba con la hipótesis de que simplemente alguien lo viera sin nadie alrededor y se lo llevase atraído por el dibujo, sin reparar en su valor. El cuadro tiene un elevado valor sentimental para sus dueños, ya que está dedicado a la familia de sus propietarios por el pintor valenciano, con su firma incluida.Se trata de un cuadro de pequeño formato que, según fuentes artísticas consultadas por EFE, podría pertenecer a lo que el pintor llamaba 'notas de color', y que podría alcanzar en una subasta un valor de 30.000 a 60.000 euros.