En el municipio de Velilla del Río Carrión se oculta un enigma que ha desafiado a la lógica durante milenios. Se trata de la Fuente de la Reana, conocida históricamente como las Fuentes Tamáricas, un manantial que posee la asombrosa capacidad de llenarse y vaciarse de forma intermitente y caprichosa. Este fenómeno ocurre sin previo aviso y sin seguir un patrón estacional claro, dejando el estanque completamente seco o rebosante de agua en cuestión de instantes. Los habitantes de la localidad han convivido con este capricho de la naturaleza que convierte al recinto en un punto de interés turístico y científico fundamental en la región.
La quietud del parque que la rodea contrasta con la agitación que genera su comportamiento errático, que sigue asombrando a todo aquel que se acerca a sus orillas. Es una joya que une el pasado remoto con el presente más curioso de la localidad palentina. La historia de este manantial se remonta a más de dos mil años, cuando los pueblos cántabros ya veneraban estas aguas en la antigua región Tamárica. Fue el ilustre naturalista y militar romano Plinio el Viejo quien, en el siglo I, dejó constancia escrita de este lugar en su obra enciclopédica Historia Natural. En sus textos, Plinio describió tres fuentes que se unían en un solo lecho, destacando que podían permanecer secas durante periodos de 12 a 20 días sin explicación.









