Soportales centenarios, palacios señoriales y una plaza que ha marcado el pulso de toda una ciudad durante siglos. En el municipio donde nació Luis de la Fuente se esconde uno de los conjuntos históricos más atractivos de La Rioja, un lugar donde el vino y el patrimonio caminan de la mano alrededor de un espacio convertido en su gran símbolo. "Es mi refugio, mi descanso, mi paz", explicó en una entrevista a Haro Digital. La Plaza de la Paz es el gran símbolo de Haro, una ciudad donde el vino, la historia y la arquitectura conviven desde hace siglos. Este espacio articula el casco histórico, declarado Bien de Interés Turístico Nacional en 1975, y reúne algunos de los edificios más representativos de la capital riojana del vino. En los últimos años, además, el nombre de Haro ha trascendido el ámbito enológico por ser la localidad natal del seleccionador español Luis de la Fuente, el lugar donde recarga energías, se reencuentra con sus raíces y encuentra la tranquilidad necesaria para desconectar de la exigencia del fútbol de élite. La Plaza de la Paz, el corazón histórico de Haro La Plaza de la Paz ha sido el gran escenario de la vida de Haro durante más de siete siglos. Surgida en el siglo XIII junto al recinto medieval, ha cambiado de nombre en varias ocasiones —Plaza Mayor, Plaza Nueva o Plaza de la Constitución— hasta adoptar su denominación actual en 1896. En 1930 incorporó el elegante templete de música que, aun hoy, se ha convertido en uno de los grandes iconos de la ciudad. La plaza también ha transformado su imagen con el paso del tiempo. Donde hoy destaca el característico quiosco, hubo durante décadas una fuente que abastecía de agua a los vecinos. Más tarde, los coches llegaron a ocupar casi todo el espacio, hasta que una profunda remodelación devolvió la plaza a los peatones. Hoy vuelve a ser el gran salón urbano de la ciudad, repleto de terrazas y rodeado de algunos de sus edificios más emblemáticos. Un recorrido entre palacios y edificios históricos Alrededor de la Plaza de la Paz se concentran algunos de los edificios más representativos de Haro. El Ayuntamiento, de estilo neoclásico y reformado por el arquitecto Ventura Rodríguez en el siglo XVIII, domina este espacio histórico. A pocos pasos se encuentra la Torre de los Presos, un antiguo torreón medieval que alberga el Museo de Arte Contemporáneo El Torreón, actualmente inmerso en un proceso de ampliación. Desde la Plaza de la Paz se despliega el casco histórico de Haro, un entramado de calles salpicado de palacios señoriales y fachadas blasonadas que recuerdan la prosperidad alcanzada por la ciudad gracias al comercio del vino. Entre ellos destacan el Palacio de Bendaña, con su singular galería mudéjar del siglo XV, y el Palacio de los Condes de Haro. A pocos metros también aparecen otros edificios imprescindibles, como la iglesia de Santo Tomás Apóstol, famosa por su espectacular portada plateresca realizada por Felipe Bigarny, la basílica de Nuestra Señora de la Vega, el Teatro Bretón o el antiguo Banco de España. TE PUEDE INTERESAR Mucho más que vino: gastronomía, patrimonio y tradición La Plaza de la Paz conecta directamente con la zona de La Herradura, el principal enclave gastronómico de Haro. Sus bares y restaurantes convierten este entramado de calles en el lugar preferido para disfrutar de pinchos, tapas y del tradicional pintxo-pote. Muy cerca comienza también la Ruta de los Palacios, uno de los recorridos más recomendables para conocer la arquitectura civil de la ciudad. La experiencia no termina en el casco histórico. A pocos minutos se encuentra el barrio de la Estación, un enclave único donde varias bodegas centenarias comparten espacio y ofrecen visitas para descubrir la historia del vino de Rioja. Si la visita coincide con el 29 de junio, además, es posible vivir la célebre Batalla del Vino, una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional en la que miles de personas se reúnen en los Riscos de Bilibio para teñirse de vino tinto. Patrimonio, enoturismo, gastronomía y tradiciones únicas convierten a Haro en una de las escapadas imprescindibles de La Rioja en cualquier época del año. Soportales centenarios, palacios señoriales y una plaza que ha marcado el pulso de toda una ciudad durante siglos. En el municipio donde nació Luis de la Fuente se esconde uno de los conjuntos históricos más atractivos de La Rioja, un lugar donde el vino y el patrimonio caminan de la mano alrededor de un espacio convertido en su gran símbolo. "Es mi refugio, mi descanso, mi paz", explicó en una entrevista a Haro Digital.