Gisela Martín, de 23 años, apenas recuerda algunos flashes de los cinco meses que pasó hospitalizada, la mayor parte del tiempo atada a una cama con sujeciones mecánicas. Todo lo demás se lo han tenido que contar sus padres: los gritos, los delirios, los insultos y los golpes que dirigía a quienes la rodeaban, sobre todo a sus seres queridos. Una auténtica película de terror, reconocen tanto su familia como ella misma —hoy prácticamente recuperada—, que tiene como culpable una enfermedad de nombre críptico: la encefalitis por anticuerpos contra el receptor de NMDAR.
La periodista del New York Post Susannah Cahalan, que sufrió ese infierno en sus carnes, lo plasmó en 2012 en el libro superventas Brain on fire. My Month Of Madness. Una cascada de alucinaciones, convulsiones y pérdidas de memoria que fueron achacadas por los médicos al alcoholismo, primero, y a una esquizofrenia, después. Pero ese aparente arrebato de locura tenía como causa esta encefalitis, poco conocida entonces, que está provocada por un ataque del sistema inmunitario a algunos de los receptores clave del cerebro.
“Es una inflamación del cerebro mediada por el sistema inmunológico; hay varios tipos, mediados por anticuerpos o por una respuesta celular a través de linfocitos T”, describe Josep Dalmau, investigador ICREA del Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS) del Hospital Clínic de Barcelona. Premio Nacional de Investigación Gregorio Marañón en Medicina y Ciencias de la Salud en 2025, este médico fue quien describió por primera vez una de estas encefalitis, la anti-NMDAR, mientras trabajaba en 2007 en la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos.








