En la crisis inflacionista de guerra en Ucrania, el Banco Central Europeo (BCE) tardó un año en reaccionar y hacer la primera subida de los tipos de interés. Los precios empezaron a subir intensamente en la primavera de 2021 debido a problemas de suministro en la salida de la pandemia y a que Rusia empezó a hacer cortes en el flujo de gas a Europa. Sin embargo, el BCE no hizo su primera subida de tipos hasta un año después, tras el inicio de la invasión de Ucrania. Este retraso ha sido criticado por algunos economistas, que creen que cuando el BCE actuó, la subida de precios ya estaba descontrolada. Por este motivo, la entidad ha querido intervenir de forma temprana en esta crisis de precios. En su reunión de junio, subió sus tipos de interés oficiales en 0,25 puntos, dejando la referencia principal en el 2,25%. Este movimiento fue objeto de análisis de los expertos del Observatorio Económico El Confidencial-Mapfre. Y con opiniones muy diferentes. "No entiendo que el BCE subiera los tipos de interés, porque son básicos para la inversión en descarbonización", indicó Pedro Antonio Merino, exdirector de estudios en Repsol. Europa se enfrenta a un shock de oferta sobre el que el Banco Central Europeo tiene poca capacidad de acción. Los precios suben por el encarecimiento del petróleo; por mucho que suban los tipos de interés, la situación no va a cambiar. En este escenario, la inflación sólo se moderará cuando los hidrocarburos empiecen a bajar. Sin embargo, el temor del BCE es que esta crisis de oferta se acabe trasladando al resto del tejido productivo. En 2021, el origen de la crisis también fue de oferta, pero terminó provocando todo un episodio inflacionista con efectos indirectos (traslado de los mayores costes de producción al resto de precios) y de segunda ronda (subidas salariales que han retroalimentado la inflación). "Una subida de 25 puntos básicos es pequeña y, además, hay que tener en cuenta que tarda unos 18 meses en trasladarse íntegramente a la economía", señaló José Manuel González-Páramo, presidente del Consejo de Administración de European DataWarehouse. En su opinión, este movimiento del BCE tiene un escaso impacto económico, pero que "manda una señal" de que no permitirá que la inflación vuelva a descontrolarse. En la reunión de junio en la que el BCE subió los tipos de interés, ya advirtió que espera que la subida de los costes energéticos se vaya trasladando al resto de la cesta de la compra a lo largo del verano. Esto es lo que utilizó para justificar la subida de los tipos de interés. El Banco Central Europeo ha lanzado un mensaje en un entorno de inflación que no ha terminado de converger al 2% "El BCE ha actuado de forma muy preventiva. Ha lanzado un mensaje en un entorno de inflación que no ha terminado de converger al 2%", explica José Manuel Amor, socio de AFI. "No hay que perder de vista que seguimos en una política monetaria neutral", advirtió Judith Arnal, investigadora senior del Center for European Policy Studies y del Real Instituto Elcano. Esto es, el BCE todavía no ha entrado en un terreno contractivo. La paz El escenario inflacionista ha cambiado desde entonces con los avances hacia la paz en Oriente Medio. La bajada del precio del petróleo en los mercados internacionales ayudará a contener los precios, por lo que la estrategia del BCE ya ha cambiado. En las últimas semanas, los mensajes de los miembros del banco invitan a pensar en que los tipos de interés no volverán a subir. "Mientras sólo veamos efectos indirectos, el BCE no va a ponerse nervioso, pero si aparecen efectos de segunda ronda, eso llevaría a nuevas subidas de tipos", señaló González-Páramo. Sin embargo, las subidas de los tipos de interés no son gratuitas. El encarecimiento de los costes financieros afecta a hogares y empresas reduciendo su capacidad de consumo e inversión. Para Merino, este es el aspecto fundamental en este momento, ya que esto encarece las inversiones que tiene que realizar Europa para la descarbonización. Las subidas de los tipos de interés también lastran el crecimiento económico al frenar la demanda interna. El problema es que la eurozona lleva años con un crecimiento anémico y con algunas de sus principales economías, como Francia o Alemania, cerca de la recesión. Un escenario de crisis económica y altos costes financieros complicará la inversión en la descarbonización, defendió Merino. TE PUEDE INTERESAR Pero la inflación que vive Europa no sólo se debe al repunte de petróleo. La realidad es que la crisis de precios no ha terminado en ningún momento desde que comenzó en el año 2021. En febrero de este año, antes del inicio de la guerra en Irán, el IPC estaba en el 2,3% en España y el subyacente, en el 2,7%. Y con la inflación de los servicios cerca del 4%. En esta situación de alta inflación persistente, el riesgo de desanclaje de las expectativas de inflación es muy superior. Las encuestas a hogares y empresas muestran que ha vuelto a repuntar el temor a una aceleración de los precios en los próximos meses y esto también es un foco de preocupación para el BCE, explicó Amor. En definitiva, una situación compleja en la que el BCE no tiene una solución fácil. Los avances hacia la paz en Oriente Medio permitirán al eurobanco terminar aquí la subida de los tipos de interés. Pero, ¿quién puede afirmar que el conflicto ya se ha terminado? En la crisis inflacionista de guerra en Ucrania, el Banco Central Europeo (BCE) tardó un año en reaccionar y hacer la primera subida de los tipos de interés. Los precios empezaron a subir intensamente en la primavera de 2021 debido a problemas de suministro en la salida de la pandemia y a que Rusia empezó a hacer cortes en el flujo de gas a Europa. Sin embargo, el BCE no hizo su primera subida de tipos hasta un año después, tras el inicio de la invasión de Ucrania.