La primera semana de julio ha sido protagonista de un giro en el mensaje de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo. La gran incógnita que sobrevolaba los mercados en las últimas semanas era el rumbo que seguirán los tipos de interés, tanto en Europa como en Estados Unidos, en un momento de alta incertidumbre: la inflación ha repuntado por la guerra de Irán en los últimos meses y ha forzado una subida de tipos en la eurozona, y un endurecimiento del discurso por parte de la Fed, pero los precios de la energía ya se han moderado mucho tras el frágil acuerdo al que han llegado las partes. El escenario no es claro, y los inversores también andan buscando pistas sobre el tipo de presidente de la Fed que será Kevin Warsh, recién estrenado en el cargo. Esta semana ha ayudado a aclarar la visión de los dos grandes bancos centrales para los tipos de interés a medio plazo: no se está preparando un ciclo prolongado de subidas de tipos, han admitido los señores del dinero en el foro del BCE en Sintra.El mensaje de Sintra, tanto de Christine Lagarde, como de Kevin Warsh, ha sido suficiente para enfriar las perspectivas de subidas de tipos. "Las expectativas de inflación en las últimas cuatro semanas se han reducido, y los riesgos inflacionistas se han moderado", ha señalado Warsh en Sintra, y el discurso de Lagarde apunta en la misma dirección. "Creo que los riesgos al alza que existen para la inflación están ahora más equilibrados de lo que estaban hace unas pocas semanas, como resultado de lo que estamos viendo, que está ocurriendo a gran velocidad", asegura Lagarde.