Antes de que las estadísticas entren en escena, hay una historia que empuja este partido desde hace cuatro décadas. La memoria de un futbolista que ahora dirige, un estadio que vuelve a ser testigo y una selección mexicana que ha construido, paso a paso, una ilusión sustentada en algo más que los números.México e Inglaterra, cuarenta años después, frente al mismo destino. Cuando México derrotó por última vez a Inglaterra en la Ciudad de México, el 2 de junio de 1985, Javier Aguirre recorría cada metro del campo como mediocampista del Tri. Hoy regresa al mismo escenario, pero desde el banquillo, convertido en el arquitecto de una selección que ha levantado una de las campañas más sólidas de su historia en una Copa del Mundo.TE PUEDE INTERESARA: Julián Quiñones anotó el primer gol del Mundial 2026El Estadio Ciudad de México vuelve a abrir sus puertas para recibir a los ingleses después de cuatro décadas. La última vez que ambos se enfrentaron en un Mundial fue mucho antes, en Wembley, durante Inglaterra 1966, cuando Bobby Charlton y Roger Hunt condujeron el triunfo británico por 2-0. Sesenta años después, el contexto es completamente distinto. Inglaterra mantiene el peso de su historia, pero México llega respaldado por un presente que invita a creer.El equipo de Aguirre no conoce otra palabra que victoria en este torneo. Cinco triunfos consecutivos, la mejor racha de su historia en Copas del Mundo, acompañados por un dato todavía más contundente: cuatro partidos disputados y ni un solo gol recibido. Un muro que ha convertido a la selección mexicana en una de las grandes revelaciones del campeonato y que la coloca junto a Italia como los únicos equipos capaces de iniciar un Mundial con semejante combinación de triunfos y portería imbatida.En el otro extremo del campo también hay un hombre encendido. Julián Quiñones ha marcado en tres de los cuatro encuentros mundialistas del Tri, una marca que únicamente había conseguido Luis Hernández en Francia 1998. Cada aparición del delantero ha significado peligro, pero también la confirmación de una generación que empieza a escribir sus propios capítulos en la historia del futbol mexicano.Sin embargo, Aguirre se niega a dejarse seducir por las cifras. El entrenador insiste en que su selección aún no ha mostrado su techo. “Creo que lo mejor está por venir”, aseguró en la conferencia previa, convencido de que el mayor desafío apenas comienza.Los antecedentes favorecen a Inglaterra. De diez enfrentamientos entre ambas selecciones, los europeos han ganado siete, México dos y solo existe un empate. Pero hay un detalle que rompe cualquier pronóstico: en la Ciudad de México, Inglaterra jamás ha podido imponerse. El Tri presume dos victorias y una igualada cada vez que los Three Lions han pisado esta cancha, un territorio donde la historia cambia de dueño. “Tendremos que hacer un partido casi perfecto para superarlos”, reconoció Aguirre.Del otro lado aparece uno de los grandes goleadores de la época. Harry Kane acumula trece goles en quince partidos mundialistas y llega inspirado después del doblete con el que rescató a Inglaterra frente a República Democrática del Congo. El capitán inglés representa la amenaza permanente de un equipo acostumbrado a resolver partidos cerrados y que buscará imponer su jerarquía en el momento de mayor exigencia.Pero para México el premio va mucho más allá de eliminar a una potencia europea. Un triunfo colocaría al Tri nuevamente entre los ocho mejores del mundo, igualaría la mejor actuación de su historia, alcanzada únicamente cuando fue anfitrión en 1970 y 1986. Nunca antes México ha logrado instalarse en los cuartos de final disputando un Mundial fuera de casa. Ese es el muro que ahora intenta derribar una generación que ya rompió varias barreras durante este torneo.El futbol tiene una curiosa manera de cerrar los círculos. Hace cuarenta años, Javier Aguirre abandonó esta cancha con una victoria sobre Inglaterra como futbolista. Hoy vuelve al mismo lugar con la responsabilidad de conducir desde la banca al equipo que más ilusión ha despertado en décadas. El escenario es el mismo. El rival también. Solo cambió el papel del protagonista.Y quizá, si la historia decide conceder otra vuelta completa, también pueda repetirse el desenlace.
México vs Inglaterra, cuarenta años después en la misma cancha
Antes de que las estadísticas entren en escena, hay una historia que empuja este partido desde hace cuatro décadas.










