Las dos únicas veces que México llegó a cuartos de final de un Mundial, el torneo se jugaba en su casa. En 1970 y en 1986, con el Azteca como escenario y el calor del público local como combustible, el Tri alcanzó su techo histórico en la competición. Y este domingo, al enfrentar a Inglaterra, la Selección Mexicana tendrá la oportunidad de volver a repetir su mejor actuación en mundiales. Pero los últimos años evidenciaron que los octavos de final son uno de los escollos más grandes que se enfrentan los norteamericanos.Durante décadas, la "maldición del quinto partido" encadenó al combinado nacional a una barrera que parecía imposible de romper en partidos de eliminación directa. Mundial tras Mundial, México llegaba a los mata-mata con la promesa de la gloria, solo para chocar nuevamente y volver a empezar el ciclo del lamento. El triunfo sobre Ecuador en dieciseisavos rompió la racha. Pero ahora el desafío es mayor: alcanzar los cuartos de final.El trauma de México con los octavos de finalEl día que marcó el último gran hito mexicano en fue el mediodía del 15 de junio de 1986. Bajo un sol abrasador que abrumaba a los casi 115 mil espectadores del Estadio Azteca, un joven Javier Aguirre recibió el balón en el borde del área y se lo cedió a Manuel Negrete. El delantero inmortalizó su nombre en la historia del fútbol con una tijera espectacular que se clavó junto al poste izquierdo de Borislav Mijailov. Aquel golazo abrió el marcador ante Bulgaria en los octavos de final.Pero el sueño duró apenas seis días. El 21 de junio, en el Estadio Universitario de Monterrey, México enfrentó a Alemania Federal en cuartos de final. El partido terminó 0-0 en los 90 minutos y en la prórroga, y la definición por penales fue un calvario: Harald "Toni" Schumacher fue una muralla, los alemanes convirtieron los cuatro remates con efectividad total, mientras que Fernando Quirarte y Raúl Servín erraron para México. El 4-1 en la tanda desde los doce pasos dejó una herida que tardó décadas en cicatrizar.Lo que vino después fue una acumulación de frustraciones que se fueron sedimentando en la memoria colectiva. La primera de ellas fue en Estados Unidos 94’, cuando el Tri logró el primer puesto en su grupo y contaba con figuras como Hugo Sánchez y Jorge Campos. Sin embargo, la sorprendente Bulgaria tuvo su revancha de lo acontecido ocho años antes en el Azteca y eliminó a los mexicanos en una infartante definición por penales. En el 98’, los mexicanos también lograron superar la fase de grupos e incluso comenzaron ganando el partido de octavos de final contra Alemania con un gol del “Pájaro” Hernández. Finalmente, México no resistió y, en menos de 15 minutos, los teutones dieron vuelta el partido con goles de Klinsmann y Bierhoff, lo que significó una nueva eliminación.Cuatro años más tarde, en Corea-Japón, llegó el golpe más duro para el Tri. En una selección que contaba con Cuauhtémoc Blanco y Rafa Márquez en los mejores momentos de sus carreras, México le ganó el grupo a Italia y se cruzó en octavos con su némesis y principal competidor continental: los Estados Unidos. Pero, a pesar de ser un rival conocido, la selección dirigida por el “Vasco” Aguirre -actual director técnico del Tri- sufrió una derrota durísima en Jeonju por 2 a 0 con goles de Brian McBride y Landon Donovan.En 2006 y en 2010, el obstáculo fue la Selección Argentina. En Alemania, México forzó el alargue ante una Albiceleste plagada de figuras, pero un zapatazo inolvidable de Maxi Rodríguez en el alargue puso fin a la ilusión azteca. En Sudáfrica, la historia se repitió bajo el mando de Diego Maradona en un encuentro marcado por el polémico arbitraje de Roberto Rosetti, quien convalidó un gol en evidente fuera de juego de Carlos Tévez.Durante Brasil 2014, parecía que finalmente México se metería entre los ocho mejores. Con un Guillermo Ochoa colosal bajo los tres palos, los norteamericanos vencían a Países Bajos a dos minutos del pitazo final, hasta que un polémico penal sobre Arjen Robben desató la remontada europea. Las esperanzas se renovaron en Rusia 2018, cuando el Tri firmó una de sus victorias más memorables al batir 1-0 a la campeona vigente, Alemania, con tanto de Hirving Lozano; sin embargo, el entusiasmo se estrelló en octavos ante Brasil. La crisis tocó fondo en Qatar 2022, donde el elenco dirigido por Gerardo Martino sufrió su mayor decepción reciente al quedar eliminado en la primera fase.La México de Aguirre: una nueva esperanzaY el México de 2026 tiene argumentos concretos para creer. El planteamiento del Vasco Aguirre contra Sudáfrica, Corea del Sur, Chequia y Ecuador ha dado resultados que los números confirman: no recibió goles en los cuatro partidos que disputó y comparte con España el hito de ser las defensas más sólidas del torneo. En ataque, el equipo supera ampliamente sus goles esperados, lo que habla de una gran efectividad de cara al arco. Gran responsable de ello es Julián Quiñones, con tres goles y una asistencia, a solo un tanto de igualar el récord nacional de Luis Hernández, cuando el Matador marcó cuatro goles en Francia 1998. Y todo esto rompiendo con una tradición mexicana basada en la posesión: con apenas el 48% promedio de la tenencia del balón, Aguirre construyó un equipo que cede la iniciativa en tramos controlados y golpea con transiciones rápidas.En frente, aparece una selección inglesa que también encara este partido de forma muy especial: la última vez que Los Tres Leones pisaron el Azteca, fue el mítico partido contra Argentina en 1986. Aquel día Inglaterra quedó eliminado en cuartos de final de la Copa del Mundo en uno de los partidos más memorables de la historia del fútbol: el de la Mano de Dios y el Gol del Siglo.Alejandro Sabella, cuando dirigía a la Selección Argentina, hablaba de "cruzar el Rubicón" al referirse a la imposibilidad de la Albiceleste de superar los cuartos de final. Este domingo, México tiene por fin las condiciones para cruzar su propio Rubicón. Juega en casa, llega invicto y con el mejor registro defensivo del torneo. El público estará a su favor. Veremos si la suerte los acompaña en esta ocasión.