El próximo domingo 5 de julio, el Estadio Azteca albergará uno de los duelos más esperados de los octavos de final del Mundial 2026, México contra Inglaterra. El conjunto dirigido por Javier Aguirre llega a esta cita histórica con paso perfecto y un invicto defensivo impecable en lo que va del certamen. Sin embargo, la zaga del Tricolor se enfrentará a su prueba definitiva cuando intente contener a los tres leones de Thomas Tuchel, liderados por Jude Bellingham, una de las mayores amenazas individuales del torneo.A sus 23 años, el mediocampista del Real Madrid está firmando una Copa del Mundo consagratoria que evoca las leyendas más grandes del futbol.Mientras que Harry Kane destaca como el goleador clínico y el ejecutor del sistema de Thomas Tuchel, Bellingham es el alma indomable que agita y cambia el destino de los partidos. Es una estirpe de virtuosismo y rebeldía que en Inglaterra no se veía desde la irrupción de Wayne Rooney en la Eurocopa 2004. El propio Steven Gerrard se ha rendido ante él, admitiendo que, a su edad, Bellingham está "kilómetros por delante" de lo que él mismo llegó a estar.Sin embargo, este estatus de estrella indiscutible no llegó sin cuestionamientos. Semanas antes de iniciar el certamen, la prensa inglesa debatía intensamente si Bellingham debía ceder su puesto de enganche al encendido Morgan Rogers. Incluso Tuchel llegó a emitir valoraciones duras sobre su cierre de temporada con el Real Madrid. Sin embargo, Bellingham despejó cualquier duda sobre el terreno de juego.Su campaña en esta fase final ha sido memorable. En el complicado debut ante Croacia, con el marcador empatado a dos goles al descanso y el equipo bajo una fuerte reprimenda en vestuarios, Jude se echó el equipo al hombro en el complemento con barridas feroces, empuje físico y un gol de antología para consumar la victoria por cuatro a dos. Frente al cerrojo defensivo de la Ghana de Carlos Queiroz, su insistencia le valió el premio al Jugador del Partido. Y la consagración total llegó contra Panamá, donde regaló una clase magistral, anotó un gran gol de volea, dio una asistencia a Kane tras desbordar a la defensa y completó la mayor cantidad de regates y pases clave de la noche. El Estadio estalló cantando al unísono Hey Jude.A esto se suma el factor temperamental del inglés. Tras ser amonestado frente a la República Democrática del Congo, Bellingham está en la cuerda floja. Una tarjeta amarilla más ante México significaría su suspensión automática para la ronda de cuartos de final. Forzar su frustración mediante una marca asfixiante y escalonada, sin caer en la indisciplina, puede desconectar mentalmente al gran baluarte inglés y abrir la puerta para que México firme una victoria histórica ante su gente.Para Javier Aguirre, descifrar este enigma es vital. Uno de los grandes retos tácticos de la Selección Mexicana será cerrarle los espacios intermedios entre la media cancha y la defensa central. Si Bellingham recibe con metros para girar, sus arrastres de marcas desarmarán la zaga nacional para asistir a Kane o incorporarse directo al remate.La moneda de cambio para el Tri reside en el plano físico y mental. El Estadio Azteca representa lo que el ex capitán inglés Wayne Rooney definió como "un infierno absoluto" para los visitantes debido a la presión social y la altitud de 2,240 metros. Tuchel ya ha expresado su preocupación por la falta de oxígeno y la velocidad de un balón que vuela más de la cuenta. Si México desgasta a la media inglesa monopolizando la posesión, el motor físico de Bellingham resentirá el esfuerzo.
Na, na, na, na... ¡Hey Jude! Inglaterra y la amenaza de Bellingham contra México
El próximo domingo 5 de julio, el Estadio Azteca albergará uno de los duelos más esperados de los octavos de final del Mundial 2026, México contra Inglaterra. E










