Durante la tarde de este 1 de julio, el técnico de Inglaterra, Thomas Tuchel, afirmó que sus jugadores pueden afrontar dificultades por los 2 mil 240 metros de altitud en México, donde enfrentarán al Tri en los octavos de final del Mundial y en cuyo estadio, hace 40 años, Diego Maradona dejó a los Tres Leones en la cuneta con dos goles.
Sin embargo, el entrenador alemán de 52 años no hizo mención de ese partido de cuartos de final de la Copa Mundial de México 1986 cuando se le preguntó, en rueda de prensa, por el estadio de la capital mexicana y aseguró que aún tiene la cabeza puesta en la trabajada victoria sobre República Democrática del Congo, en Atlanta, Georgia.
“Todavía no he pensado en ello. Acabo de salir de esto e intento disfrutarlo, pero es quizás uno de los encuentros más hermosos y emocionantes que se pueden disputar”, explicó, sin mencionar aquel partido de hace 40 años, que consolidó la reputación de Maradona como uno de los mejores futbolistas del mundo y una leyenda del deporte.
En ese estadio, el Pelusa eliminó a una selección inglesa liderada por Glenn Hoddle y Gary Lineker gracias, primero, a la famosa Mano de Dios y, después, al considerado como el mejor gol de la historia de los Mundiales, en el que recorrió 60 metros en unos 10 segundos mientras dejaba atrás a seis ingleses, incluido el portero Peter Shilton.











