Mientras México se agazapa para el que puede ser el mayor triunfo de su historia, Inglaterra se alista para su desafío más difícil del Mundial 2026. El partido comenzará a la 1 de la madrugada del lunes en el Reino Unido pero la expectativa es tan grande que el primer ministro británico, Keir Starmer, informó este jueves que firmará un decreto para que los pubs -que habitualmente deben cerrar a esa hora- reciban un permiso especial para que permanezcan abiertos toda la madrugada. Será un apoyo a la distancia para una selección que este domingo enfrentará en simultáneo a tres rivales: una muy sólida versión de México, los 2.240 metros de altura de la capital y los fantasmas del Azteca, el estadio al que los inventores del fútbol regresarán después de 40 años, cuando por los cuartos de final de México 1986 perdieron 2-1 contra los pies y las manos de Diego Maradona.En la conferencia de prensa de los jugadores ingleses posterior al taquicárdico triunfo 2-1 ante República Democrática del Congo, este miércoles en Atlanta, los periodistas ingleses lanzaron un par de preguntas relativas a los dos goles de Harry Kane pero de inmediato saltaron a lo que ya cubría todo el horizonte: el duelo en el Azteca. A Declan Rice le recordaron que el último partido de Inglaterra en ese estadio había sido aquel contra Argentina en 1986, cuando aún no había nacido. “Sí, escuché mucho hablar de eso, del estadio y del tipo que partido que será, pero esto es un Mundial, así que iremos para adelante. México en el Azteca… No hay mucho más grande que eso. Va a ser espectacular”, respondió, consciente del desafío, el mediocampista del Arsenal.A Kane, el salvador en los dieciseisavos de final y goleador inglés en este Mundial con cinco tantos -ya acumula 13 en las Copas del Mundo tras los seis que anotó en Rusia 2018 y dos en Qatar 2022-, también le preguntaron por México y al Azteca: “Será otro partido extremadamente difícil. México en México se hace tan grande como puede ser, el ambiente va a ser increíble y va a ser muy duro por muchas razones: la atmósfera, los hinchas”, respondió el delantero del Bayern de Múnich. El autor de las dos asistencias a Kane ante Congo, Anthony Gordon -nuevo jugador del Barcelona-, también reconoció su emoción: “Va a ser un partido increíble, probablemente una atmósfera única en la vida”.El regreso de Inglaterra al Azteca cuatro décadas conduce a la gesta de Maradona hace 40 años, el 22 de junio de 1986. Más allá de los dos goles del 10 argentino, los últimos jugadores ingleses que abandonaron el Azteca quisieron llevarse la camiseta del genio: ya perdido el duelo deportivo, buscaban una revancha sentimental. Uno de los delanteros, John Barnes, lo reconoció -y lo lamentó- en el libo “John Barnes. La autobiografía”, publicado en 1999: “Al final quise la camiseta de Maradona pero había cola, muchos pretendientes”. Quien se quedaría con la camiseta más cara de la historia del fútbol, que en 2022 sería subastada por 8,5 millones de dólares, sería un mediocampista inglés, Steve Hodge. “Cuando terminó el partido, un par de compañeros quisieron la camiseta de Maradona. Los argentinos festejaban como locos. Pero como ya estábamos eliminados, me dije: ‘Bueno, puedo probar’ y me acerqué a darle la mano a Maradona. Chris Waddle -delantero- estaba en lo mismo. Había mucha gente, era un caos y me fui”, recordó el futbolista en su libro, justamente llamado “El hombre con la camiseta de Maradona”.Hodge, sin embargo, tendría buena suerte y a los pocos segundos concretaría el mejor negocio económico de su carrera, una jubilación anticipada: “En eso me pidieron que hablara con un canal inglés de televisión y eso me retrasó, así que tardé un par de minutos en irme de la cancha. Los equipos tenían dos túneles separados, pero bajo tierra se unían y nos llevaban a los vestuarios. Yendo para el mío, veo cómo Maradona también iba para el suyo. Nos miramos y estiré mi camiseta, como pidiéndole un cambio. Él dijo que sí con la cabeza y listo. Fue pura casualidad. Juntó sus manos, como un gesto de agradecimiento, y se fue”, agregó el ex mediocampista del Nottingham Forest, entre otros equipos.A los pocos segundos, Hodge entró al vestuario inglés con la camiseta de Maradona apretada en un puño, como si fuera un tesoro escondido. Lo que encontró fue un paisaje yermo. Otro jugador, Glenn Hoddle, pateaba las cosas que tenía a su alrededor. Muchos compañeros, incluso el técnico Bobby Robson, se enteraron recién entonces de la ilegalidad del primer gol. El arquero Peter Shilton reconstruyó esa escena en uno de sus libros, “Mi autobiografía. Peter Shilton”, de 2004: “Estábamos devastados. Robson entró y preguntó: ‘¿El gol fue con la mano?. Todos le respondimos: ‘Sí’. Bobby miró el piso con tristeza y dijo: ‘Entonces fuimos engañados’”.Hodge siguió su relato: “Llegué al vestuario y los jugadores se quejaban de la mano. Fue entonces cuando me enteré. Había un estado de ánimo agresivo, todos hablaban de eso. La sensación de haber sido engañados era abrumadora. Se habló de una queja oficial a la FIFA. Seguí tranquilo y puse la camiseta de Maradona en mi bolso”.Todavía faltaba, sin embargo, un último pico de tensión entre los jugadores de los dos equipos y ocurrió en una dependencia interna del estadio, cuando tres ingleses, Terry Butcher, Gary Stevens y Kenny Sansom, se presentaron en la sala del control antidoping. Allí se encontraron a Maradona. “Estábamos con lágrimas en los ojos y en eso llegan saltando Maradona y dos de su equipo. Yo no había visto la mano en el gol. Como no hablo español y él no hablaba inglés, le hice señas a Maradona: ‘¿Mano o cabeza?’. Me respondió: ‘Cabeza’. No había mucho que hacer después de eso”, se lamentó Butcher muchos años después.El defensor agregó: “Todo era horrendo: yo no podía orinar. Pedí algunas cervezas, pero nadie pudo conseguirlas. Tardamos tanto que nuestro colectivo se fue, y tuvimos que volver al hotel en un auto. No fue una gran manera de terminar el Mundial. A las pocas semanas cambié de club, y pasé del Ipswich al Rangers de Glasgow. En Escocia -país de mucha rivalidad futbolística con los ingleses- vi más banderas de Argentina que en México. La gente se me acercaba y me decía ‘Argentina’”.Pasaron 40 años y los futbolistas ingleses volverán a pisar el césped mexicano este domingo, donde los espera un rival con los colmillos afilados, un país en estado de éxtasis y un fantasma llamado Azteca.
Inglaterra contra los fantasmas del Azteca
Este domingo ante México, los inventores del fútbol regresarán 40 años después al estadio en el que perdieron contra las manos y los pies de Maradona










