Para 6 1€/pers. 270kcal/100gIngredientes500 ml de nata para montar (mínimo 35 % de materia grasa)400 g de leche condensada1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)Una pizca de sal
Cuando un helado casero queda duro como un bloque de obra, se le quitan a uno las ganas de repetir. Con este helado de leche condensada pasa justo lo contrario: sale cremoso, dulce en su punto goloso y se puede hacer sin heladera, sin yemas y sin estar abriendo el congelador cada media hora.
La clave está en la leche condensada. No es solo que endulce; también aporta cuerpo y ayuda a que el helado cristalice menos. La nata montada pone el aire y la grasa, que son dos cosas muy necesarias si queremos una textura agradable y no una masa helada sin gracia.
Es una receta para tener fichada cuando apetece un postre sencillo, de esos que se preparan en un rato y luego trabajan solos en el congelador. Además, admite bastantes variantes: chocolate picado, galleta troceada, café soluble, ralladura de limón, canela o un chorrito corto de licor si buscamos una versión más adulta.
Si queréis seguir en modo heladero, este va muy bien al lado de otros clásicos como el helado casero de vainilla, el helado de chocolate casero o el helado de stracciatella, que ya entra en territorio de trocitos crujientes y cucharadas peligrosas.











