La mayoría de nosotros no se iría de casa dejando el aire acondicionado puesto, los grifos abiertos, y las luces, la tele y los ventiladores encendidos. Pero es lo que se le exige a la IA: que esté siempre en marcha, e incorpore y gestione información sin descanso a escala global. No es que desconozcamos las consecuencias energéticas de mantener centros de datos; el gasto de electricidad y agua es insostenible. Sin embargo, hay que invertir en ello porque será rentable. Andreu Esteban / PropiasLa pregunta es para quién y hasta cuándo. El modelo de crecimiento ilimitado concentra la riqueza en unos pocos, mientras empobrece al resto consolándoles con limosna. Puedes crear memes con IA y comprar camisetas por tres euros que te llegarán a casa desde China, puedes hacer turismo low cost y cambiar de móvil cada año. Eres el intermediario entre el explotado que nunca tendrá vacaciones y el que va en jet privado y contamina en noventa minutos lo que tú en tu vida entera. Mantienes un sistema que devora todos los recursos al alcance.Mantienes un sistema que devora todos los recursos; ¿por qué nos dejamos fagocitar?¿Por qué nos dejamos fagocitar por el monstruo, en vez de combatirlo? Por una paulatina desarticulación de la sociedad y una conversión de lo humano en producto: las casas pasan de ser hogares a inversiones, las ciudades se dirigen al consumidor de paso más que al residente, la soledad no se palia con compañía sino con robots, la intimidad se externaliza y monetiza, las redes sociales contribuyen a romper el tejido social, la IA generativa pretende sustituir al conocimiento y la creatividad como los privilegios sustituyen a los derechos.Todo lo conquistado a través de las civilizaciones se tambalea por la alienación del individuo, que aspira al que tiene más y recela y se protege del que tiene menos, cuando la fuerza está en la base. Malgastamos incluso el tiempo, que ya no es libre porque, cuando no producimos, consumimos. Lo más perverso y estúpido es que estamos obligados a mantener eso mismo que nos complica la vida. Quienes sacan rédito de la situación que han causado especulan ahora con el relato de la distopía para convencernos de que hay que invertir en la conquista de Marte, porque de aquí ya no pueden sacar nada. Nos lo hemos gastado todo en el apocalipsis. Este mensaje desmotiva cualquier intento de cambio y por eso es la más letal arma de propaganda.