Mayor�a selectaUna persona bondadosa est� exenta de vulgaridad moralActualizado S�bado,
julio
22:42El mal es fotog�nico. Su representaci�n, que embellece el modelo, seduce con un fascinante atractivo. Por eso constituye un motivo constantemente elegido por los artistas, �vidos por inventar obras que levanten fuertes emociones. La realidad del mal, en cambio, es vulgar. A veces maniobra con una habilidad y astucia espectaculares, pero moralmente es siempre lo mismo. Los actos malvados se parecen entre s�, repetitivos y consabidos, y no a�aden nada original a la vieja econom�a del mundo. Inversamente, el bien no da bien en la foto y los artistas, que pocas veces lo tematizan, prefieren confiar la cuesti�n a los fil�sofos que meditan sobre la vida buena. Su representaci�n art�stica no hace justicia al encanto, hondura, singularidad y exuberancia que adornan lo bueno en la realidad. Cuando irrumpe introduce un novum imprevisible y sorprendente, puro acto creador. Una persona bondadosa est� exenta de vulgaridad moral. La bondad es siempre distinguida.





