En medio del multitudinario funeral de Estado para despedir al líder Supremo de Irán, el ayatollah Alí Jamenei, una ausencia expone la vulnerabilidad del régimen: la de su hijo y aparente sucesor, Mojtaba Jamenei. Según fuentes de inteligencia citadas por medios israelíes, la cúpula de seguridad de la República Islámica prohibió su participación en las ceremonias públicas ante el temor fundado de que sea asesinado por Israel. Las alarmas se encendieron tras las recientes declaraciones del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien amenazó abiertamente a Mojtaba señalando que está “marcado para morir”. La inasistencia a las pompas fúnebres de su propio padre no responde únicamente al riesgo de un nuevo ataque exterior, sino también a su delicado estado físico. Mojtaba Jamenei resultó gravemente herido el pasado 28 de febrero durante el bombardeo conjunto de Israel y Estados Unidos contra la residencia oficial en Teherán, ataque que terminó con la vida de su padre y otros familiares. Desde entonces, el nuevo líder de facto permanece recluido y no ha sido visto en público. Funcionarios occidentales sugieren que sufrió quemaduras severas en el rostro que dificultan su habla, desmintiendo la versión oficial de Teherán que minimizó las heridas calificándolas de leves.